De acuerdo a los trabajos de la Universidad de Boston encabezados por el geriatra Thomas Perls, aquellos que viven 100 años lo hacen con mejor calidad de vida que los que no sobrepasan los 85 años.

 

        Foto (web) Ampliar Enviar Imprimir Tamaño del texto  Compartir  

En el mundo se registran datos de unas 340 mil personas que superaron los cien años. En el caso puntal de la Argentina, de acuerdo al Censo 2010, viven 3.487 personas con más cien años de edad.

Cuando los científicos comenzaron a investigar sobre las personas centenarias hallaron datos por lo menos llamativos.

De acuerdo a los trabajos de la Universidad de Boston encabezados por el geriatra Thomas Perls, aquellos que viven 100 años lo hacen con mejor calidad de vida que los que no sobrepasan los 85 años.

En definitiva lo que sugieren los estudios de esa casa de estudios es que algunos individuos resisten mejor que otros el paso del tiempo. Ellos no sólo viven más, sino que viven mejor.

En estas personas los genes juegan un rol fundamental y son responsables de la longevidad, corrigiendo errores que con el pasar de los años se van produciendo en el ADN celular. Los denominados genes protectores le permiten al selecto grupo de individuos centenarios cursar un envejecimiento lento, dilatando la aparición de enfermedades asociadas a la edad como la demencia (Alzheimer), cáncer, Parkinson, enfermedades cardio y cerebro-vasculares, diabetes y obesidad entre otras y desacelera la progresión de este tipo de patologías.

¿Pero cualquier persona puede vivir 100 años?
La nueva evidencia aportada por el equipo de Genética encabezado por el doctor David Sinclair de la Universidad de Harvard, demostró que si se logra activar uno de estos genes protectores, como es el caso del SIRT1, vivir más es posible.


Los datos de los estudios publicados por Sinclair recientemente en la revista Cell Metabolism revelaron que una sustancia natural puede activar ese gen en quienes los tienen “apagado”.


Esa sustancia es el resveratrol, una fitoalexina que se encuentra en cantidades muy pequeñas en uvas, vino tinto, chocolate y nueces. Y si bien en las concentraciones que se presenta en los alimentos tiene una acción antioxidante demostrada, no alcanza a estimular el gen de la longevidad.


Por ejemplo, para consumir las cantidades necesarias de esa sustancia y “activar” el gen de la longevidad, haría falta beber 16 litros diarios de Pinot noir, 28 de Cabernet sauvignon o 50 de vinos blancos.


De ahí que uno de los grandes desafíos para los investigadores fue el desarrollo de una forma farmacéutica que permita a la población acceder a los beneficios del resveratrol.


Científicos suizos lograron desarrollar la materia prima original de mayor pureza y potencia conocida, con la que se realizaron la gran mayoría de los ensayos clínicos. En la Argentina ya se comercializa en farmacias de todo el país el producto Framintrol, son comprimidos del resveratrol original, de origen suizo.


Está probado que esta sustancia estimula la actividad del gen SIRT1, aumentando los niveles de proteínas enzimáticas denominadas sirtuinas, que tienen una acción protectora del ADN celular y modulan la actividad metabólica.


Recomendado en todas las personas a partir de los 30 años y más aun en aquellos que tienen antecedentes personales o familiares de diabetes, alteración en los niveles de colesterol, parkinson, alzheimer, cáncer, enfermedad cardio y cerebro vascular, el resveratrol original -que es utilizado en el Framintrol- es un nutriente reconocido como seguro, que no tiene contradicciones, ni efectos secundarios descriptos cuando es aportado en las formas farmacéuticas probadas científicamente.

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »