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22 de abril de 2012

El hermano del Che Guevara que vive en Rosario


Ramiro Guevara tiene 35 años, nació en Cuba y se quedó en esta ciudad en 2008, cuando se enamoró de una estudiantede Ciencia Política.

 

Ramiro Guevara no deja de emocionarse cuando habla de su hermano, Ernesto Che Guevara, uno de los rosarinos más famosos. A pesar de su juventud y de no haberlo conocido, tiene el recuerdo de las anécdotas que su padre, don Ernesto Guevara Lynch, le contaba sobre el líder revolucionario. Hoy, desde el Centro de Estudios Latinoamericanos Ernesto Che Guevara (Celche), este joven de 35 años plantea que "hay que seguir luchando por una sociedad más justa" y que uno de los legados más importantes de su hermano son "su rebeldía y perseverancia. Creo que es lo que él trasmitió y lo que la juventud más toma de su accionar".

Ramiro es el hijo menor del matrimonio -el segundo- que el padre del Che formó con Ana María Erra. Tiene dos hermanos mayores, María Victoria y Ramón. Pero para él los hermanos son ocho "y Ernestito era el mayor", se jacta. Nació en septiembre de 1975 en La Habana "debido a que mis padres debieron exiliarse en 1974 cuando la Triple A tenía mucho peso en Argentina", recuerda.

Ya conocía Rosario cuando en 2008 -durante un acto en homenaje a su hermano- quedó cautivado por una estudiante de Ciencia Política y se quedó. "Siempre me gustó Rosario. En Cuba estuve hasta los 30 años. En la universidad me recibí de licenciado geógrafo, una carrera ambiental muy vinculada a temas sociales. Allí militaba en la Federación Estudiantil Universitaria. Pero después no hice nada más político hasta que vine a la Argentina y comencé a formar parte del Celche. Y que el centro de estudios tenga el nombre del Che sí tiene una postura política e ideológica", resume en una charla con La Capital.

Cuando se lo consulta sobre qué recuerdos le traen los relatos de su padre sobre su hermano, detalla que "fueron épocas, los 80, en el que en el mundo todavía existía el campo socialista y en Cuba pasaba mucha gente de los países del Este y había muchos movimientos revolucionarios en Latinoamérica. Yo de niño recuerdo eso, mi casa siempre con mucha gente viniendo a escuchar de boca de mi padre las anécdotas del Che en Misiones, en Alta Gracia, en sus viajes por Latinoamérica".

Acerca de cómo manejó esa realidad de ser el medio hermano de Ernesto Guevara, Ramiro asegura que "en algunos lugares, como la escuela, vos sabías que por ser el hermano del Che siempre te miraban. Por supuesto, para mí es un orgullo ser su hermano".

Sobre cómo consideraba que la imagen del Che se había consolidado en Rosario, su ciudad natal, el titular del CelChe explica que "siempre hubo merchandising, pero cuando se estudia una figura política hay que analizar la historia de lo que ha ocurrido. Durante la dictadura, con todo lo que trajo, también llegó un vacío de ideologías en cuanto a figuras políticas. Y no sólo en Argentina sino también en Latinoamérica. Era parte de un proceso. Hoy eso se ha revertido. Y eso tiene que ver con el trabajo que pretendemos hacer desde el Centro y con otros centros similares. Es decir que un pibe que lleve una camiseta del Che sepa a quién lleva puesto".

Leyendas urbanas. Acerca de las leyendas urbanas generadas en torno al lugar exacto del nacimiento del Che en Rosario, Ramiro plantea que "está claro que nació en calle Entre Ríos 480. Incluso en la exposición que hicimos hay fotos tomadas en la azotea de ese edificio. Hay que recordar que en esa época la familia tenía la yerbatera en Caraguatay, Misiones. Por motivos de negocios, mi padre tenía que hacer contactos aquí. Y es en Rosario donde se complica el tema del parto y no les da tiempo a seguir a Buenos Aires. Aquí le alquilan o le prestan la casa. Por eso no hay registros claros. De hecho en el acta de nacimiento no figura el lugar exacto dónde nació Ernestito. Mi padre no se acordaba bien qué departamento era".

Regresos.Ramiro abunda que "el Che siempre volvía a Rosario porque su amigo, Alberto Granado, tenía unas primas y estaban siempre en contacto. Incluso una de ellas es la que aparece en la foto tomada en el parque Independencia antes de que iniciara uno de sus viajes por Latinoamérica en moto. El jugaba mucho al fútbol, pero hay quienes afirman que lo hacía en el Jockey Club y eso no es seguro. Tenía un equipo que se llamaba Los Harapientos o algo así, porque siempre andaban mal vestidos. Pero me parece que era más una cosa de barrio. La realidad era que lo que más le gustaba era el rugby e incluso fundó la primera revista de rugby del país, Tackle, adonde firmaba con el seudónimo de Chang Cho, porque a él le decían Chancho, entre otros apodos".

Cuando se lo consulta sobre cuál creía que era la semilla que el Che había sembrado en la juventud es contundente: "Creo que la misma esencia de ser joven y de nunca achancharse y de siempre pensar que se puede hacer más de lo que uno puede. Y que hay que ser idealista. Esa rebeldía y perseverancia que él tenía como persona creo que es lo que trasmitió y es lo que la juventud más tomó de su accionar. Y que lo ves a lo largo de toda su vida y sobre todo cuando decide irse de Cuba a otros lugares, como el Congo Belga o Bolivia. El siempre pensó en la unidad y hasta la muerte fue así. Ese creo fue su legado".

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