Hasta algunos dirigentes en voz baja comentan que en este receso Boca finalmente no comprar a nadie y de hacerlo es porque vende algún jugador, mientras esperan los estudios que está realizando una auditoría contable y que se sabrá recién en dos meses.

Juan Román Riquelme trata de hacer equilibrio como cuando tenía una pelota en sus pies para tratar de incorporar algún refuerzo ante un panorama económico que, según los nuevos dirigentes, no es el que pintaban los anteriores directivos.

"Boca vendió por 55 millones de dólares y hoy en la caja hay 5, se cobraron adelantado 13 millones de dólares por Darío Benedetto y Nahitan Nández que tenían que entrar este año", fueron las declaraciones de Jorge Ameal que reflejan la situación y lo difícil que es salir a buscar incorporaciones de nivel.



Hasta algunos dirigentes en voz baja comentan que en este receso Boca finalmente no comprara a nadie y de hacerlo es porque vende algún jugador, mientras esperan los estudios que está realizando una auditoría contable y que se sabrá recién en dos meses.

Y más allá de algunos nombres que se barajaron en los últimos días, y que nunca fueron informados por una comisión de fútbol que hace del silencio una forma de manejarse ante los medios, Paolo Guerrero fue el único jugador porque el que Boca inicio gestiones.

Pero por el alto nivel de su contrato la gestión está estancadas y con el delantero de la selección peruana a punto de retornar sus tareas, mañana, en el Internacional de Porto Alegre para realizar la pretemporada.

Ayer dos ex Boca, Andrés Cubas y Edwin Cardona empezaron a sonar entre los periodistas, uno por el interés de Talleres de Córdoba por Paolo Goltz y el otro porque no tiene club en este momento, ya que el Rayados de Monterrey no lo tiene en sus planes.

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