Son aquellos que nos han precedido en su marcha a la Casa de Padre, y que ya están disfrutando de la presencia de Dios cara a cara. Es decir, todas aquellas personas anónimas que ya son santos. Esta fiesta nos recuerda que todos somos llamados a la santidad en esta vida.

Evangelio
Mt 5,1-12a.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo.

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