Las diferentes fuerzas que integran ese espacio en la Cámara baja tienen como objetivo consolidarse como principal contrapeso al nuevo oficialismo parlamentario.


Las diferentes fuerzas que integran Juntos por el Cambio en la Cámara de Diputados buscarán mantenerse unidas después del 10 de diciembre con el objetivo de consolidarse como principal contrapeso al nuevo oficialismo parlamentario, en una Cámara que estará marcada por la paridad de representación de ambos espacios.

Sin el objetivo de defender las políticas de gobierno, las principales espadas políticas de Juntos por el Cambio trabajan para evitar la dispersión de sus 119 diputados-cantidad de bancas que debe ser confirmada en el escrutinio definitivo- en una tarea que sumó un nuevo condimento: la renuncia anticipada de Elisa Carrió a su banca de legislativa.

Una de las principales dificultades frente al intento de mantener la cohesión la marca las diferencias entre aquellos diputados que se muestran como críticos acérrimos del kirchnerismo y los que apuestan a un rol de "oposición responsable" a partir de la búsqueda de consensos.

En el primer grupo se destacan, sobre todo, algunos diputados porteños y bonaerenses del PRO y de la Coalición Cívica, en tanto que en el segundo se insinúan tres o cuatro legisladores referenciados en el actual titular de Diputados, Emilio Monzó, figuras que han tenido responsabilidad de gobierno como Cristian Ritondo y Sebastian Garcia de Luca, el actual viceministro del Interior, o representantes de provincias gobernadas por Cambiemos, como mendocinos, correntinos y jujeños.

De acuerdo a los resultados del pasado domingo que ahora se deben confirmar en el escrutinio definitivo, Juntos por el Cambio tendrá 119 bancas, en tanto que desde el Frente de Todos espera tener un núcleo duro de 112 diputados y aspiran a llegar al 10 de diciembre con un interbloque de entre 121 y 125.

De mantenerse la unión en Juntos por el Cambio, el PRO tendría 52 bancas; la UCR 47; la Coalición Cívica 14 y las otras seis bancas pertenecerán a fuerzas minoritarias como el Frente Cívico de Córdoba, Propuesta Salteña; Justicia Social de Tucumán y aliados macristas de extracción peronista de Tucumán, San Juan y La Rioja.

Estos números contemplan el escenario desde el 1 de marzo, fecha en que Carrió formalizará su renuncia. Desde el 10 de diciembre y hasta esa fecha el PRO tendrá 51 y la Coalición Cívica 15, ya que el reemplazante de la diputada será una macrista.

Para alcanzar los 47 diputados, en el radicalismo cuentan como propios a los dos miembros de Evolución Radical (radicales porteños del espacio de Martín Lousteau) Carla Carrizo y Álvaro Héctor De Lamadrid , y al ex gobernador catamarqueño Eduardo Brizuela del Moral, del Frente Cívico y Social de esa provincia.

El equilibrio de fuerzas entre el PRO y la UCR marcará la distribución de lugares entre las autoridades de la Cámara, en las comisiones de trabajo y en organismos con representación parlamentaria como la Auditoria General de la Nación o el Consejo de la Magistratura.

Además deberán definirse las presidencias de ambas bancadas, cargos que el larretista Álvaro González y el radical Mario Negri pretenden mantener y que los electos diputados Cristian Ritondo y Alfredo Cornejo, respectivamente, también buscan ocupar.

De las negociaciones también surgirá el nuevo titular del interbloque, cargo que hoy ocupa el propio Negri, quien también ejerce la presidencia de la UCR.

Fuentes parlamentarias indicaron que se analiza que la presidencia del interbloque pueda ser ejercida por un diputado que no necesariamente sea el titular de una de las bancadas que conforman esa coalición.

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