El Fortín jugó un partidazo, le ganó al Rojo y se puso a dos puntos de los líderes. El público cantó “que de la mano del Gringo” y Liniers es una fiesta. Subite a esta montaña rusa...

 

Quizá sea apresurado cantar “que de la mano, del Gringo Heinze...” en apenas nueve fechas porque con Vélez estamos en un viaje sobre una montaña rusa. Subís, subís, subís, bajás, seguís, volvés a levantar, ganás, subís de nuevo, te podés prender, perdés de local un partido con Defensa y sin justicia, volvés a ganar, te ponés a dos y andá a saber cómo sigue... Pero nació tan espontáneo y tan contagioso, que fueron los jugadores los que provocaron esa exacerbación que, inevitablemente, te llena de preguntas la ilusión de soñar con un equipo que te da motivos con su juego...

Lo de Vélez contra Independiente fue un infierno. Estaba hecho fuego. Le dio un toque tremendo. Lo asfixió con la presión en su campo. Se hace difícil destacar individualidades cuando, como bien dijo Gabriel Heinze, se pone por encima lo colectivo. Pero me voy a tomar un permiso: disfrutemos de este Nico Domínguez con nivel de Selección que pronto partirá hacia Europa, admiremos a un futbolista Fernando Gago, que además de ser un jugador de elite tiene los huevos de King Kong para seguir volviendo, y dejémonos llevar por Thiaguito Almada, que empieza a tomar vuelo y, como Vélez, de la mano del Gringo Heinze no se sabe adónde puede terminar...

Maxi Romero metió el 1-0. (Prensa Vélez)

Maxi Romero metió el 1-0. (Prensa Vélez)

 

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