El mejor amigo del hombre: la pérdida sentimental siempre es mayor que la económica. Hay dos modalidades: la de pedir rescate por la mascota o directamente venderlos si se trata de razas caras. 

Por María Helena Ripetta 
mripetta@cronica.com.ar 

Hay veces que se los llevan solo por maldad, pero muchas otras es para pedir "rescate" por ellos o venderlos cuando son de razas caras. El robo de perros es un delito que aumenta, pero sobre todo un robo irreparable para las familias. Las pérdidas económicas pasan a un segundo plano, y lo único importante es recuperar a su mascota.

"El robo o secuestro de perros existe. Se viene incrementando en los últimos cinco años", dice a Crónica el especialista en seguridad Luis Vicat. "Hay casos en que hacen una entradera y se llevan al perro, son los menos. La mayoría de los robos son en la vía pública, en plazas, a paseadores de perros, en algunos casos con la complicidad de ellos", sostiene Vicat, pero también señala otro objetivo de algunos robos: "para la posterior reventa de algunas razas para las peleas de perros, un submundo que está prohibido, en estos casos, el animal muere en la riña o es eliminado cuando no les sirve más".

Lo cierto es que detrás de cada robo hay una familia intentando recuperar a su mascota. El 13 de junio en Lanús, mientras no había nadie en la casa, cuatro delincuentes ingresaron. Todo quedó registrado en las cámaras de seguridad. "En el minuto cinco se ve salir a Chester, que va hasta el pasto de la vereda del vecino, y cuando intenta volver a su casa se ve al delincuente que estaba de campana que abre la puerta del auto y lo mete dentro del auto", relata Marcela muy angustiada y se pregunta con qué necesidad, si ya se habían hecho de todo lo material.

Lo cierto es que detrás de cada robo hay una familia intentando recuperar a su mascota.

"Estábamos cenando en un restaurant cuando nos avisó un vecino. Chiara, mi hija menor, lo primero que grito desesperada fue ¡Chester, mamá!, y su temor se hizo realidad al llegar a casa y ver el desastre que habían hecho y que Ches no estaba", dice Marcela. El robo de la mascota hizo que la nena de 12 años empezara a tener ataques de pánico. Chester es un yorkshire terrier, macho, 8 años.

"Su ausencia es irreparable, el silencio es horrible. La dinámica de la casa cambió, es otra casa, otra familia", dice Marcela, que lo busca a través de las redes, poniendo carteles. "Recorrimos ferias de venta de animales, ilegales todas. Hemos atendido mas de 50 llamados, hemos ido a ver y contactamos casi 15 perros parecidos a Ches. No está en la calle, hay mucha gente buscándolo, nos hubiéramos enterado. O alguien lo tiene de buena fe o lo tienen los que se lo llevaron", sostiene la mujer sin perder las esperanzas. "Esta familia esté incompleta sin él", afirma.

"El pasado 1 de agosto en San Fernando saltaron el portón y robaron a nuestro perrito Niki, caniche blanco mediano de 2 años", cuenta Carla. "Sospechamos que fue para su venta vil, pero no tenemos certeza. Posiblemente pueda ser para otro fin que desconocemos. El perrito es de mis padres, dos personas grandes y jubiladas que lo adoran.Estamos destruidos. Por favor, que lo devuelvan. Si lo compraron, se lo volvemos a comprar", sostiene Carla. Su papá, Miguel Ángel, ofrece una recompensa de 10.000 pesos.

Micaela está desesperada, se le quiebra la voz cuando habla de Mora, su perra raza beagle de 2 años de edad. El 11 de julio cuatro delincuentes ingresaron a su casa mientras la familia dormía. "Estuvieron buscando plata, como no encontraron nada, porque no tenemos, se llevaron celulares, zapatillas. Pero lo más importante es que se llevaron fue a mi perra, estoy segura que para venderla. Tengo dos perros más que están acá y no se los llevaron", cuenta Micaela, que recuerda que los delincuentes la tiraron boca abajo, los maniataron.

"Nunca me imaginé que iba a pasar esto. Cuando se fueron y logramos desatarnos vimos a mi perro labrador muerto, lo habían envenenado para poder entrar. Ahí me doy cuenta que Mora no estaba, comencé a los gritos desesperada", dice Micaela, que también creó paginas en las redes sociales para buscarla y ofrece recompensa.

"Voy devolver la plata que pagaron por ella. La tengo de bebé, no dejo de pensar en ella. Tiene una letra C tatuada en la oreja izquierda, ya que está castrada, no les sirve para reproducción", concluye Micaela.

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »