El Papa Francisco se desplazó con el papámóvil por el centro de la Plaza de San Pedro, en el

Vaticano

, y mientras estaba saludando a los fieles, una joven argentina llam√≥ su atenci√≥n y orden√≥ que detengan el veh√≠culo para poder hacerle un pedido a la chica.

El Sumo Pont√≠fice se√Īal√≥ el mate y el termo que la residente de

Berazategui

ten√≠a en su mano y la mujer, asombrada, le convid√≥ la infusi√≥n argentina. 

Yamina, de 28 a√Īos, reside en la localidad bonaerense de

Berazategui

y ten√≠a programado viajar hacia Indonesia en mayo. Sin embargo, cancel√≥ su viaje debido a que le detectaron esclerosis m√ļltiple. "La enfermedad no me dej√≥ viajar meses atr√°s. Una vez que me mejor√© un poco, organic√© un nuevo destino. Ten√≠a la esperanza de conocer al Papa", dijo. 

Este miércoles, la joven acudió al

Vaticano

a las 6 de la ma√Īana para hacer la fila para presenciar la audiencia general que realiza el Sumo Pont√≠fice todos los mi√©rcoles en el centro de la Plaza de San Pedro. "Ten√≠a miedo de no poder entrar por la cantidad de gente que quiere asistir. Por eso, decid√≠ llevar mi mate y desayunar en el lugar", dijo. 

A las 9 de la ma√Īana, el Papa comenz√≥ su recorrido en el pap√°m√≥vil saludando a los fieles. En la primera vuelta, unas catequistas que estaban cerca de Yamila vieron que la chica ten√≠a el termo y el mate en su mano y le dijeron a la joven que le ofrezca uno al Sumo Pont√≠fice. Sin embargo, la verg√ľenza le gan√≥ a la chica y se qued√≥ inm√≥vil, disfrutando del momento tan esperado. 

En la segunda vuelta, Francisco advirti√≥ las pertenencias argentinas de la joven y, sin dudarlo, pidi√≥ que detengan el papam√≥vil de inmediato. Luego, se√Īal√≥ el termo y el mate. La joven, con sus manos casi temblando, llen√≥ de agua el recipiente con yerba y se lo dio al seguridad del Sumo Pont√≠fice, que fue quien se lo alcanz√≥ al Papa. 

En el video grabado por un testigo puede verse como la chica, con un rosario en su mu√Īeca, prepar√≥ el mate para el Pap√°. "Le dije que era amargo, me respondi√≥ que estaba muy rico y me agradeci√≥", cont√≥ a cr√≥nica.com.ar

"Fue un a√Īo muy dif√≠cil, se me cay√≥ el mundo cuando me detectaron la enfermedad. Una vez que mejor√©, program√© estar un m√≠ercoles en Roma para poder visitar al Papa. Dios sabe lo que tu coraz√≥n desea. Yo quer√≠a verlo y tener contacto con √©l. Sin buscarlo, lo logr√©. Fue una experiencia √ļnica. Vali√≥ la pena pasar horas bajo el sol", dijo la joven que pas√≥ 7 horas a la luz de los rayos en una jornada que super√≥ los 30 grados de temperatura. 

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