Los diferentes mecanismos que utilizan motochorros, pungas y ciberladrones para cometer su robos.

Por María Helene Ripetta
mripetta@cronica.com.ar

Las modalidades delictivas mutan, se renuevan, se inventan otras, algunas son más violentas que otras, en la mayoría hay armas de por medio y en algunas sólo se usa el engaño.

La modalidad "canguro" que se ve en los micros,

trenes

y subtes es cuando el delincuente

da un salto, le saca de las manos el celular al desprevenido pasajero que está del lado de la ventanill

a antes que arranque el transporte publico. Ahora se la ha visto también en comercios. En una agencia de lotería, a pesar de trabajar tras las rejas,

el ladrón aprovechó el poco espacio que quedaba antes de llegar al techo para dar un ágil salto y quedar del otro lado para hacerse de toda la recaudación

.

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El robo "sandwich" es una forma bastante novedosa, en la que los delincuentes van en dos autos ( con pedido de captura en general) , se pone uno delante y otro detrás del vehículo que se convertirá en víctima obligando al conductor a frenar. En ese momento los ladrones se bajan, rodean el auto de la víctima, le roban y escapan en los vehículos.

También como publicó Crónica el domingo pasado,

los delincuentes usan inhibidores de alarmas para los autos

, que hacen que el dueño del vehículo crea que puso el cierre centralizado y la alarma, pero al ser interferido por este aparato, el vehículo queda abierto y lo desvalijan. Se consigue por sólo $ 500.

Siguen habiendo delincuentes con mucha agilidad llamados "hombre araña" que escalan por las paredes de los edificios e ingresan por las ventanas. Pero también están los que no tienen tanta destreza pero si ingenio para hacer las cosas mal. Una cámara de seguridad registró cómo un hombre supuestamente paseaba a un perro. Lo llevó hasta una maceta frente a un edificio para que hiciera pis, en ese momento apareció otro hombre que se subió a sus hombros y de esa manera ingresó al balcón del primer piso.

A la orden del día están los motochorros, que suelen ir de a dos; mientras uno mantiene la moto en marcha, el otro se baja a arrancar las pertenencias de la persona que va distraída por la vereda y luego se dan a la fuga. Estos hechos quedan registrados en las cámaras de seguridad y lo que se observa es que cada vez usan más la violencia. Si bien son muchos menos, también se ha visto a los bicichorros, que en bicicleta cometen los hechos en general contra personas mayores que no tienen posibilidades de correrlos. También están los que aprovechan los embotellamientos para robara los autos detenidos sin que nadie pueda seguirlos.

En los comercios de ropa los mayores robos que sufren son los de las mecheras, que ingresan como si fueran clientas, en general también de a dos, mientras una entretiene a la empleada con preguntas y hasta incluso probándose ropa, la otra va poniendo en carteras grandes la mercadería. A veces hasta compran alguna cosa para no despertar sospechas. Una mujer fue varias veces a un negocio haciendo preguntas, mostrándose interesada por comprar y pidiendo que le cuiden una bolsa con libros, pero el vendedor se dio cuenta que en otro bolso tipo playero guardaba cuanta prenda podía.

Los punguistas están en las zonas de mucho movimiento de gente; antes actuaban solos, pero ahora se los ve en grupos. Sobre todo a quienes llevan mochilas, los rodean en el tumulto para así tapar a quien sigilosamente se quedará con la billetera. La víctima no se dará cuenta de que le falta hasta que tenga que pagar.

El cuento del tío va cambiando, pero en el último tiempo se vio cómo regresaron a uno ya usado, dicen ser empleados del gas. En Lomas del Mirador así ingresaron a la casa donde vive una señora de 105 años junto a la persona que la cuida, y encima la golpearon antes de escapar, por lo que la mujer debió ser hospitalizada.

Y claro, también están las modalidades vía internet donde por ejemplo desde un e-mail con la gráfica del banco al que uno pertenece le piden ir a un link para cambiar la clave; si la víctima cae en la trampa, los ciberdelincuentes tienen acceso a la cuenta y en unos minutos pueden vaciarla. Claro, estos delincuentes no usan la violencia, pero pueden dejar sin un peso en cuestión de minutos.

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