Una amplia franja de los departamentos Ramón Lista y parte del Bermejo fue catalogada como de alto riesgo y máxima vulnerabilidad.

De “alto riesgo y máxima vulnerabilidad”. Así se catalogó a una amplia franja de los departamentos (Ramón Lista y una franja de Bermejo) del oeste formoseño limítrofe con la República del Paraguay, ante la nueva embestida por la crecida del rio Pilcomayo. Unos 15 mil pobladores, en un 80% aborigen, se protegen de una inundación que incluso amenaza con sepultar de sedimentos sus viviendas.

El jefe de gabinete del norteño estado, Antonio Ferreira, presidió el lunes una reunión de trabajo donde se evaluó pormenorizadamente todo lo que se viene haciendo en cuanto a trabajos y asistencia social, además de las previsiones ajustadas a un protocolo establecido ante un posible agravamiento del cuadro de situación.

Fue coincidente en que “todo el plan de contingencia que comprende obras hidráulicas en la zona crítica del rio Pilcomayo y en lo social, tiene la clara consigna que nos remarca permanentemente el gobernador (Gildo) Insfrán en proteger con todos los medios disponibles cada metro de terreno, asistiendo integralmente a las familias”. En la misma línea se reprochó que aun ante el carácter de internacional y limítrofe del curso, “el Estado nacional se ha desentendido de la grave problemática y es

Formosa

en solitario que ejecuta una labor titánica”.

Se trata de “una tarea enorme de la provincia, de otra manera hubiera estado mucha gente desplazada de sus hogares y vastas zonas inundadas, pero no es así, se está mitigando con una alta efectividad”, se expuso. Se reconoció la “enorme y planificada tarea de las diferentes áreas del Estado atendiendo la faceta social y en los trabajos que demandan la defensa de los pueblos y la mitigación del ciclo de aguas altas del Pilcomayo”, para lo cual se activó y está en pleno desarrollo un plan de contingencia.

Fue aclarado que “evacuar es una medida extrema, tiene un componente social muy sensible, pero estamos alertas ante un escenario que indique que debe hacerse, más allá de que sea traumático. Existe un centro de relocalización con todos los servicios e infraestructura, agua, luz, conectividad, escuelas y una contención social desde toda perspectiva”.

Por otra parte, se advirtió que “el río tiene un comportamiento azaroso en cuanto a sus niveles y en los daños que pudiera generar, no sólo por las riadas, sino por el sedimento, que para una dimensión se cuenta entre 120 a 140 millones de toneladas que se deposita por ciclo”. Se trata de “una amplia zona de riesgo”, dado que las aguas también pueden ingresar por territorio salteño a partir de un Pilcomayo que abanica de norte a sur. La provincia lleva ejecutados 185 kilómetros de correderas (canales conductivos de las aguas) y 220 kilómetros de defensas protegiendo a más de 15 mil pobladores de esa región.

Obras

En tanto, desde el seno de Vialidad Provincial se describió que “las obras para mitigar el impacto por el exceso hídrico son ejecutadas con presupuesto provincial. Y el problema que se genera como agregado es el hecho de que el 90% de las aguas y sedimento ingresen a nuestro territorio, torna aún más notoria la ausencia federal ante gestiones de carácter binacional que se reclama se realicen ante el Paraguay para consensuar un reparto igualitario”. Además, se recordó el reclamo a Cancillería al advertirse que un tramo del canal de toma de aguas paraguayo no conforma condiciones hidráulicas necesarias y suficientes que permitan la captación de caudales líquidos y sólidos, en cumplimiento de acuerdos de partes de distribución de aguas y sedimentos.

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