Por 19 sufragios de diferencia, el Parlamento ratificó a la primera ministra pirata, que deberá pensar como realizan la salida de la Unión Europea. 

El golpazo que el martes recibió la primera ministra británica,

Theresa May

, con el rechazo parlamentario al Brexit parecía ser el preludio del cachetazo final: su salida del

gobierno

y la convocatoria a elecciones anticipadas. Pero eso no ocurrió. La moción de censura presentada por el laborista Jeremy Corbyn fue rechazada y ahora la líder conservadora deberá centrarse en cómo arreglar la salida de la Unión Europea.

Sólo 19 votos de diferencia (325 a 306) fueron los que le allanaron el camino a May para continuar en el

gobierno

, al recibir el apoyo de los parlamentarios de su Partido Conservador y de los unionistas de Irlanda del Norte, que votaron en contra de la moción de censura, pese a que el martes se habían opuesto al Brexit.

De esta manera, cerraron filas para impedir el avance de Corbyn, quien se postulaba como posible sucesor de la primera ministra. "Seguiremos trabajando para cumplir la solemne promesa que hicimos al pueblo de este país de respetar el resultado del referéndum y abandonar la Unión Europea", expresó May, con nuevos bríos, tras el respaldo legislativo.

Más diálogo

El siguiente paso que deberá afrontar la primera ministra será establecer nuevas negociaciones para encontrar una solución a la encrucijada que le planteó el Brexit, para el que hasta el momento no cuenta con el necesario apoyo del

Parlamento

. "Volveremos a la Cámara el lunes para presentar una moción enmendable y para hacer una declaración sobre el camino a seguir", dijo, al dejar en claro que la posibilidad de un Brexit sin acuerdo con la Unión Europea todavía es una opción posible.

Mientras tanto, la oposición sigue firme en la necesidad de convocar a una segunda consulta popular.

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