Los manifestantes realizaron la novena protesta sabatina consecutiva y generaron destrozos e incidentes en varias ciudades de Francia, aunque la mayoría se produjo en la capital del país. Piden la renuncia del presidente Emmanuel Macron.

Los chalecos amarillos volvieron a tomar este sábado las calles de

Francia

en medio de un importante despliegue policial que no bastó para impedir disturbios y desembocó en represión y más de setenta detenidos, la mayoría de ellos en

París

.

Fue la novena manifestación sabatina de este movimiento, que no tiene líderes ni ideología clara pero que desde hace dos meses amenaza la estabilidad del gobierno de Emmanuel Macron.

Después de una disminución del número de manifestantes debido a las vacaciones de fin de año, unas 32.000 personas salieron a las calles de varias ciudades de

Francia

, incluidas 8.000 en

París

, informó el Ministerio del Interior.

La protesta llevó un gran número de manifestantes a Bourges, elegida por los "chalecos amarillos" por ser de fácil acceso para la gente de las provincias, debido a que esta ubicada en el centro geográfico de

Francia

En esta ciudad del departamento francés de Cher, unas 5.000 personas marcharon desde las afueras hacia el centro, informó la Prefectura. 

Junto a los "chalecos amarillos" marchó un grupo de manifestantes de la Confederación General del Trabajo (CGT) que, al igual que el movimiento, reclama al gobierno mejoras económicas y sociales para las capas medias y bajas, informó el diario francés Le Monde.

Según el diario, la represión se desató cuando un grupo de alrededor de 500 personas ingresó al centro histórico, pese a una prohibición de las autoridades. Los manifestantes quemaron parte del mobiliario urbano y fueron reprimidos con gases y cañones de agua, informó la agencia de noticias Efe.

Unas 15 personas fueron detenidas en Bourges "preventivamente", informó Prefectura.
Mientras tanto en

París

, los "chalecos amarillos" iniciaron la jornada de protestas en sentido contrario al que hacen habitualmente.

Piden la renuncia de Macron

Con carteles en los que reclaman la renuncia de Macron, marcharon desde la sede del Ministerio de Economía y Finanzas hacia el Arco del Triunfo, al final de la avenida de los Campos Eliseos.

Entre los lemas que coreaban los manifestantes, uno pedía la liberación del ex boxeador Christophe Dettinger, quien la semana pasada fue grabado cuando golpeaba a dos gendarmes.

Los enfrentamientos en

París

estallaron en las primeras horas de la tarde alrededor del Arco del Triunfo. Prefectura informó que la policía respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua cuando algunos manifestantes arrojaron piedras hacia donde estaban apostadas las fuerzas de seguridad.

Agregó que al menos 59 personas fueron detenidas en los controles por "portar armas prohibidas" y por "participar en un grupo con el propósito de cometer actos de violencia".

El Ministerio del Interior desplegó 80.000 policías y gendarmes a nivel nacional porque temía que las protestas se tornaran "más radicales" debido a que han observado que "semana tras semana ha habido cambios hacia un comportamiento cada vez más violento". 

En la capital, pese a que debieron atender una fuerte explosión por una fuga de gas en una panadería que dejó dos muertos, se movilizaron 5.000 miembros de las fuerzas de seguridad y 14 vehículos blindados.

Además de

París

y Bourges, Prefectura reportó unas 2.500 personas en Rouen y Caen, 1.500 en Estrasburgo, 800 en Nimes y 400 en Niza.

Desde el inicio de las manifestaciones, el 17 de noviembre pasado, 10 personas han muerto y 1.600 han resultado heridas, 58 de ellas de gravedad, según un recuento de la agencia France Presse.

La movilización de este sábado, la novena que protagonizan los "chalecos amarillos", se da en los primeros días de la temporada de ventas del invierno, una fecha crucial para los comerciantes cuya actividad se ha visto perturbada en noviembre y diciembre por las protestas.

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