Estados Unidos y la Unión Europea no reconocen al presidente venezolano y afirman que se trata de una dictadura. 

La presión internacional será cada vez mayor. Así lo anunció la Casa Blanca, que aseguró que "es el momento de convencer a la dictadura de que llegó el tiempo de que la democracia vuelva a

Venezuela

". John Bolton (foto), asesor de Seguridad Nacional de Donald Trump, ratificó su respaldo a la opositora Asamblea Nacional y expresó que incrementarán "la presión contra el régimen corrupto".

En ese sentido, el Departamento de Estado señaló que "sigue siendo firme su apoyo al pueblo venezolano" y que utilizarán "todo el peso económico y político" yanqui para "presionar por la restauración de la democracia". También defendió a la Asamblea como "la única rama legítima debidamente elegida".

Con los tapones de punta

La Organización de Estados Americanos (OEA) decidió "no reconocer la legitimidad" del nuevo mandato de Maduro y pidió que se elija "una fecha cercana" para la realización de elecciones "con todas las garantías necesarias para un proceso libre, justo, transparente y legítimo", con "presencia de observadores internacionales".

Además, reclamó "la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos" e instó al gobierno de Maduro a permitir "el inmediato ingreso de ayuda humanitaria" para "prevenir el agravamiento de la crisis humanitaria y de salud pública".

Por su parte, la

Unión Europea

también instó a fijar una fecha de elecciones.

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