En París, ciudad de la Galia (hoy Francia), Santa Genoveva, virgen de Nanterre, que a los quince años, aconsejada por el obispo Germán de Auxerre, tomó el velo de las vírgenes. Animó a los habitantes de la ciudad, temerosos por las incursiones de los hunos y ayudó a sus conciudadanos en tiempo de hambre.

Evangelio
Jn. 1,29-34

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según San Juan.
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: ‘Tras de mi viene un hombre que está por delante de mi, porque existía antes que yo. Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua es para que sea manifestado a Israel”.

Y Juan dio testimonio diciendo: “He contemplado el Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ese es el que ha de bautizar con Espíritu Santo’. Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios”.

Palabra del Señor

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