El Sumo Pontífice calificó a la extirpación del útero como una intervención "moralmente lícita". "No puede ser calificado como esterilización directa", destacó.

El papa

Francisco

manifestó que la histerectomía (extirpación del útero) es “moralmente lícita” en algunos casos. Así lo expresó en un artículo de la Congregación para la Doctrina de la Fe, firmado en diciembre pasado, que fue publicado este jueves.

En respuesta a una duda moral sobre este tipo de intervención, el jefe de la Iglesia Católica lo consideró aceptable frente a determinadas situaciones, como que el órgano ya no sea idóneo para la procreación o cuando existe la certeza médica de que un embarazo no es viable.

Extirpar un aparato reproductivo incapaz de llevar a término un embarazo no puede ser calificado como esterilización directa”, señala el artículo, que agrega que la histerectomía “sigue siendo intrínsecamente ilícita como fin y como medio”.

A continuación, el texto remarca que “el objetivo de la esterilización es impedir la función de los órganos reproductivos y la malicia de la esterilización consiste en el rechazo a la prole”. No obstante y pese a la aceptación de ciertas circunstancias para la realización de este procedimiento, la nota firmada por

Francisco

no aclara que esa decisión sea siempre la mejor, sino que solamente la menciona como una práctica “moralmente lícita” que no excluye otras opciones, como recurrir a los períodos de infertilidad o a la abstinencia sexual total.

Sin cambios

Este tipo de cuestiones ya había sido tratado por el

Vaticano

en julio de 1993, en respuesta a las preguntas sobre el “aislamiento uterino (ligadura de trompas)”. De acuerdo con el artículo publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano encargado de revisar la correcta aplicación de la doctrina católica, los postulados divulgados hace más de 25 años “siguen manteniendo su validez”.

En ese momento, la Iglesia también había como moralmente ilícita a la extirpación del útero, cuando la cirugía implicaba un grave peligro para la vida o la salud de la madre. Por el contrario, señalaba como ilícitas a la histerectomía y a la ligadura de trompas que tuvieran como objetivo imposibilitar un posible embarazo que pudiera implicar riesgo de muerte.

La diferencia entre ambos artículos es que el firmado por

Francisco

suma una nota ilustrativa que responde a los casos presentados en los últimos tiempos a la Santa Sede, que manifiestan situaciones en las que ya no es posible la procreación y los expertos aseguran que un posible embarazo conduciría a un aborto espontáneo.

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