Hija de un rey pagano, lucho por mantenerse firme en su fe cristiana. Fue  martirizada por su propio padre, quien después de asesinarla, al bajar de la colina todo teñido en la sangre de su propia hija, estando el Cielo sereno y el aire muy quieto, un rayo vino a estrellar al pie del monte a este padre inhumano. Por esto es invocada, especialmente contra los truenos y rayos.

Evangelio
Lc 10,21-24.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.
En aquel momento,

Jesús

se llenó de gozo en el Espíritu Santo, y dijo: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quién es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".

Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, pero no lo vieron, y oír lo que vosotros oís, pero no lo oyeron".

Palabra del Señor.

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