Las autoridades temen que los restos del submarino puedan ser filmados o inspeccionados por extranjeros que busquen generar contenidos audiovisuales sobre la tragedia.

La ubicación del

ARA San Juan

trajo cierta paz a las familias de los 44 tripulantes y también al Gobierno Nacional que pudo, finalmente, dar con el paradero de los restos del buque tras un año de búsqueda. Sin embargo, nunca se precisaron las coordenadas exactas donde yace el submarino.

Pese a eso, se sabe que la embarcación se encuentra fuera de la Zona Económica Exclusiva, la que si bien no otorga soberanía plena, sí le resguarda al país derechos exclusivos sobre los recursos pesqueros y minerales ya sea que se encuentren en las aguas o bien en el lecho o subsuelo marinos.

Según la ONU, el área 15A-4 en la que se encontró al submarino de la Armada Argentina, es una zona que se encuentra en conflicto, debido a que una prolongación de esa magnitud incursiona en una porción de mar que forma parte del conflicto territorial con la Corona británica por la soberanía de las Islas Malvinas.

Al no estar en una zona de exclusividad nacional, no son controladas por Argentina, lo que motivó que asesores jurídicos de la Armada y la Cancillería se abocaran a definir exactamente el estatus jurídico de la zona.

La mayor preocupación es que países con mejor tecnología que la local, pueda enviar equipos especiales para tomar imágenes e investigar el lugar, y a partir de allí generar contenido para realizar documentales sobre la tragedia.

De todas formas, los buques militares detentan una condición similar a la de una embajada: son territorio nacional y aun en puerto extranjero, la juridiscción nacional a bordo es plena. Aún en desuso, no pierden su condición salvo que así lo determine la Armada, por lo que cualquier acercamiento significaría una profanación o violación de este "cementerio militar".

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