La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó a la resistencia a los antibióticos como una de las mayores amenazas para la salud mundial. La Asociación Argentina de Microbiología (AAM) alertó sobre esa problemática, causa por la cual las infecciones intrahospitalarias se presentan en otros ámbitos.

Por Conrado Moreno
@conramoreno

La Asociación Argentina de Microbiología (AAM) alertó sobre la problemática de la resistencia a los antibióticos, causa por la cual las infecciones intrahospitalarias se presentan también en otros ámbitos, como por ejemplo hospitales de día, geriátricos y hasta en internaciones domiciliarias.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) catalogó a la resistencia a los antibióticos como una de las mayores amenazas para la salud mundial, e informó que cada año unas 700.000 personas mueren en todo el mundo por esta causa y que, de no tomarse medidas al respecto, esa cifra llegará a los 10 millones para el año 2050. Frente a estas alarmantes cifras, la OMS alertó que "se nos acaba la era de los antibióticos".

Esta preocupación de la comunidad científica crece día tras día, ya que la tasa de resistencia a las moléculas con acción antibiótica de uso habitual es muy alta, lo cual impacta en la mortalidad y en la morbilidad de los pacientes, fundamentalmente de quienes se internan en los hospitales y que pueden llegar a contraer alguna "infección asociada al cuidado de la salud", antes denominada intrahospitalaria.

El cambio de denominación surge debido a los cambios operados en las modalidades de atención, ya que hay pacientes asistidos con múltiples procedimientos, no solo en el hospital, sino además en hospitales de día, en geriátricos y en internaciones domiciliarias.

"Estas infecciones asociadas al cuidado de la salud (IACS) están íntimamente relacionadas a la utilización de dispositivos médicos con los cuales antes no contábamos. La medicina ha avanzado enormemente, por lo cual ahora hay más pacientes con compromiso de su sistema inmune expuestos muchas veces a procedimientos invasivos que conllevan inevitable riesgo de contraer infecciones asociadas al uso de los mismos", sostuvo el bioquímico Jaime Kovensky Pupko, Coordinador de la Subcomisión de Antimicrobianos de la Sociedad Argentina de Bacteriología, Micología y Parasitología Clínica (SADEBAC), división de la AAM.

"Cada institución médica tiene que diseñar e implementar un programa de vigilancia que incluya la búsqueda de portadores de bacterias multirresistentes y la aplicación de precauciones estándar y de aislamiento de contacto, para evitar la transmisión horizontal, aquella que se produce de un paciente a otro, o generalmente a través de las manos del personal asistencial y del uso de objetos como estetoscopios o termómetros. El lavado de manos es parte de las precauciones estándar; las otras son el uso de guantes, barbijo, gafas y camisolines", remarcó Kovensky.

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