Tevez quiere jugar la última batalla y pide hacerlo con Ábila y Benedetto. Para eso, el Melli debería prescindir de los extremos. Y Pavón ya está prácticmente afuera..

Por: Juan Szeinfeld @juanszeinfeld

jszeinfeld@ole.com.ar

No llegaron a ser 20 minutos. Sí, ni siquiera la mitad de la mitad de un partido. Hasta el minuto 26 del segundo tiempo de la primera final, al que hubiese propuesto de jugar con tres 9 lo hubiesen mirado raro. Pensando que estaba loco, tal vez. O armando un equipo para jugar a la Play. Pero Guillermo Barros Schelotto juntó a Tevez con Ábila y Benedetto y el poderío ofensivo de Boca apareció en su máxima expresión. La construcción de la jugada final con participación de los tres derribó la idea de que juntos, restan (concepto Bielsa). Pipa quedó mano a mano con Armani después de un pivoteo de Wanchope y una asistencia de Carlitos y la sensación que quedó en la Bombonera es que, exponiendo a la última línea de River, Boca puede ganar. Tevez, en sintonía con el pedido popular, no sólo quiere jugar: quiere ir a la batalla con los dos tanques.

“Me siento más cómodo con los dos grandotes peleando ahí arriba”, dijo el 32, quien no necesita la cinta para ser el capitán y máximo referente del equipo. Lo dijo mientras la hinchada lo reconocía y él admitía que quería estar “adentro”. Lo dijo mientras intecambiaba gestos de fuerza con su gente. Lo dijo luego de haber demostrado que estaba para jugar y que los efectos del año sabático en China son sólo recuerdos.

¿Pueden jugar los tres juntos? Según lo que mostraron, sí. “La clave está en Ábila y Benedetto. No compiten entre ellos: buscan complementarse”, explica alguien que sale todos los días al campo de juego del complejo Pedro Pompilio. Se refiere a las diferentes características de cada uno (Wanchope con mayor fuerza y mejor pivoteo, Benedetto con mejor técnica y remate de media y larga distancia), pero fundamentalmente a las ganas y decisión de entenderse bien. No van a buscar las mismas pelotas y, si uno tiene que jugar para el otro, lo hacen. “Los dos en el ascenso nos acostumbramos a jugar con otro 9 con el 4-4-2, así que no tenemos problema”, cuenta -mientras se ríe- Benedetto. La buena relación con el ex Huracán trasciende el campo y queda en evidencia en la manera en que festejan los goles del otro...

Es ese escenario el que beneficia a Tevez, quien quiere jugar en el lugar en el que más cómodo se siente: detrás del (los, en este caso) centrodelantero. En caso de que la apuesta se concrete, su duelo será con Ponzio.

Un detalle: la decisión de los Barros Schelotto para jugar con la artillería pesada incluye un cambio sustancial en el sistema táctico. No sólo por la combinación numérica (4-3-1-2), si no por la decisión de prescindir de los extremos, cuando éstos fueron un símbolo de su ciclo tanto en Boca como en Lanús. Juntar a Tevez con “los dos grandotes” implica dejar afuera a Villa, el jugador más rápido del plantel. Pavón está prácticamente descartado: es difícil hasta que vaya al banco.

“Esta semana lo analizaremos y lo definiremos”, dijo el Melli en su última conferencia, sin cerrarle la puerta a ninguna posibilidad. No quiere que haya filtraciones, aunque sus jugadores dejan en claro cuál es el deseo. La del sábado será la última batalla. Y Tevez quiere ir con dos tanques.

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