La llamada Ley de leyes dejará sentadas las bases de la economía del año entrante y del escenario político.

Por Gabriel Calisto
@gcalisto

El

Presupuesto

que se votará cerca de la medianoche de hoy tiene relevancia por un sinfín de cuestiones, desde el precio del transporte público a la reelección del presidente Mauricio Macri. Más allá de las previsiones sobre el valor del dólar, la inflación (23%) o el crecimiento de la economía, la llamada “ley de leyes” establece una serie de pautas sobre la relación política del oficialismo nacional con los gobernadores, y también sobre lo que será la economía real, la del bolsillo de los millones de argentinos.

Decir que el año 2018 fue económicamente malo es quedarse corto con el análisis, que deberá incluir regreso al

FMI

y devaluación superior al 100% condimentada con una inflación que romperá el 40% anual y podría superar el 45%. En términos políticos, supuso un desafío mayúsculo para un gobierno que no tiene mayoría en ninguna cámara del Congreso, que es una coalición cuyos integrantes expusieron públicamente sus diferencias, y que tiene también minoría en las gobernaciones, pese a contar con las poderosas Buenos Aires (Ciudad y provincia).

Por eso, llegar al último mes del año con un

Presupuesto

aprobado no deja de ser una demostración de fortaleza política. A pesar de todo,

Cambiemos

avanza en sus planes. Se mantiene en carrera para ser el primer gobierno no peronista en terminar su mandato (y lógicamente aspira a extender su gobierno).

También implica que gobernadores y demás opositores negociaron y aceptaron llevar una porción del inmenso ajuste que se viene sobre buena parte de la población. Es decir, el gobierno puede mostrarle al

FMI

-que es el mayor prestamista- y al resto del mundo que logró que la oposición acompañe este nuevo tramo.

Además, es la forma de cerrar en el Congreso un año por demás agitado, donde las internas y las crisis estuvieron a la orden del día y se llevarán puestos a varios de los más encumbrados funcionarios. Basta recordar las críticas de radicales a Juan José Aranguren por los tarifazos, o las de Carrió al ministro de Justicia por las prisiones preventivas para tener una pequeña idea.

Con el

Presupuesto

aprobado -y será aprobado-

Cambiemos

ya se dedica a asegurar un diciembre sin problemas en la calle. De ahí que el bono se negociará también con organizaciones sociales, bajo alguna modalidad que todavía se discute.

Más allá de cómo se planta el escenario político de cara al año electoral, el

Presupuesto

también define en muchos sentidos lo que será el bolsillo de los argentinos. El caso del transporte y los servicios es para guardar en los manuales. En el proyecto se transfieren los subsidios a las

provincias

. Si bien se negoció una pequeña compensación, los distritos ya anunciaron que no tienen forma de hacer frente a esos montos. Ergo, se trasladarán a los usuarios. En algunas ya empezó la discusión (entre otras, Córdoba y Santa Fe) y el boleto subirá con fuerza. En otras, como Buenos Aires, incluso se transfiere ese gasto a los municipios, que deberán seguir el mismo camino pero con el plus de hacerse responsables ante los pasajeros.

Lo mismo sucede con los servicios como gas y electricidad. Para llegar a su compromiso de déficit cero ante el

FMI

, el gobierno decidió cederle a las

provincias

lo que cuesta sostener la tarifa social. Traducción: será muy difícil mantenerla como se conoció hasta ahora.

Por todo eso, el debate que comienza esta tarde y se extenderá durante horas es mucho más que una seguidilla de exposiciones políticas sobre obras y necesidades de cada provincia.

Compartir

Comentarios

Aun no hay comentarios, sé el primero en escribir uno!

Escribir un comentario »