En zona Norte se desarrollan los más populares y atractivos pero carentes de seguridad. La falta de controles en estas ligas culminan en un riesgo para la integridad de los participantes.

Por Martín Pianelli
@MartoPianelli

El deporte refiere a una actividad recreativa donde cuerpo y mente se ponen en acción. La Real Academia Española define al deporte como "actividad física, ejercida como juego o competición, cuya práctica supone entrenamiento", pero también como "recreación, pasatiempo, placer, diversión o ejercicio físico, por lo general al aire libre". No caben dudas de que, si hablamos específicamente del fútbol y se le suma la compañía de amigos, la actividad se transforma en una instancia de encuentro donde el deporte pasa a un segundo plano y sólo importa "compartir" un buen momento. Sin embargo, muchas veces, el peligro toma protagonismo.

Desde finales de la década del 80 comenzaron a gestarse los denominados "torneos de fútbol amateur" que se juegan como una "actividad no profesional" y por la que los jugadores no perciben remuneración alguna. Cada vez son más los equipos formados por amigos que se anotan en estos campeonatos pero que no son oficiales, es decir que no dependen de ninguna federación o asociación. Tampoco responden a ninguna entidad reguladora, no existe ningún ente que controle el desarrollo de la actividad y cuide la integridad de los participantes.

Los torneos más importantes se llevan a cabo, en su mayoría, fuera de los centros urbanos. Se realizan en formato de "Liga", y cualquier persona mayor de 18 años, "o que esté por cumplirlos", como indican sus reglamentos, puede formar un equipo e inscribirlo. Entre los torneos más populares se destacan: Northchamp, La Rana, Nordelta, Alto Nono, entre otros y se desarrollan en zona Norte. El equipo no debe pertenecer a un club, sólo juntar la cantidad de jugadores necesarios, inscribirse, pagar y listo. Si bien en la previa requieren un certificado médico con el apto físico de cada uno, nunca es solicitado como condición para jugar.

A su vez, no existe ningún tipo de control de ingresos y egresos a los campos deportivos donde se desarrollan estos partidos, no hay presencia policial, como sí sucede en los clubes. Cualquier persona, esté dentro de un equipo o no, sea amigo o familiar de algún participante o no, puede ingresar al lugar. "A pesar de lo que indican los reglamentos y la seriedad con la que se presentan estos torneos, es pura apariencia", contaron jugadores a Crónica. Y desde las distintas organizaciones de estos torneos no se manifiestan al respecto.

Riesgo latente

Juan forma parte de un equipo de amigos que disputó varios de estos campeonatos y detalló: "Los torneos tienen página de Internet y sponsors importantes con sedes impecables en cuanto al cuidado del campo de juego; algunos hasta cuentan con una liga de fútbol femenino y de hockey, son miles de jóvenes que participan, pero no cumplen con sus propios reglamentos. Por ejemplo, se requiere de una autorización de los padres para aquellos jóvenes que sean menores de 18 años, sin embargo yo participé de la liga de Nordelta siendo menor, entre 2002 y 2003".

Si bien Juan afirmó que ha "disfrutado mucho jugando estos torneos", reconoció que con los años y las experiencias que tuvo, fue dándose cuenta de que "no hay responsables de estas ligas, no existe una cara visible ante cualquier cosa que te pueda suceder, la comunicación siempre es por mail y en todos los casos con una especie de organizador o coordinador virtual".

Violencia extrema

Darío, quien disputa el torneo de La Rana Club, vivió un episodio de extrema violencia jugando un partido junto a sus amigos: "Varios chicos de un equipo y todos los amigos de ellos que estaban fuera de la cancha decidieron, una vez que terminó el partido que habían perdido, agarrarnos a trompadas. Sólo atinamos a correr y tratar de que 15 salvajes no nos maten". A raíz de ese episodio dos chicos tuvieron que ser hospitalizados; la organización, que no cuenta con seguridad dentro del campo de deportes y tampoco con controles de ingreso al mismo, decidió sancionar a ambos equipos por igual, suspendiendo a todos los jugadores y descontando los puntos del partido ganado al equipo que fue víctima de la barbarie.

Otro testigo de ese día, que no quiso dar su nombre ni el de su equipo por miedo a nuevas represalias, indicó: "Más allá de que a veces estas peleas no se pueden evitar, lo inadmisible es que nadie se haga cargo. Tuvimos a dos amigos que tuvieron que ser atendidos por personal médico y la organización sólo se abocó a sacarnos los puntos que habíamos ganado con total justicia, como si nosotros hubiéramos participado de una riña".

Lo que más indignó a este grupo de amigos es que en la página de Internet de La Rana Club promueven el buen clima, pregonan la amistad, el esparcimiento y el trabajo en equipo: "

Fútbol

, amigos, aire libre y buenos momentos". Sería bueno que comiencen a regular estos torneos, que alguien se haga cargo de proteger a quienes lo único que quieren hacer es jugar al fútbol y pasar una buena jornada con amigos.

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