Cambiemos logró la media sanción del Presupuesto 2019 pero no supo desplegar una estrategia de seguridad que evitara los desmanes.

Por Gabriel Calisto
@GCalisto

El gobierno consiguió

media sanción al proyecto del

Presupuesto

2019 pero también logró un segundo objetivo: evitar otro diciembre.

En medio de un clima social crispado por el ajuste y con protestas cada vez más fuertes de la CGT y los movimientos sociales, Cambiemos se aseguró al continuar la sesión ayer, que no volvería a pasar por los hechos del 14 y 18 de diciembre del año pasado, cuando las

manifestaciones que derivaron en incidentes

llevaron a suspender -y finalmente levantar- la sesión del primer día y a realizar la segunda a pesar de la lluvia de balas de goma y piedras que se vivían fuera del recinto durante el segundo.

La represión de la primera jornada y especialmente el costo político que el oficialismo tuvo que pagar por aquellas horas (gobernadores que empezaron a distanciarse, dialoguistas que pidieron garantías para evitar quedar "pegados", el naufragio de la reforma laboral, entre otros) marcaron una enseñanza que el Ejecutivo parece haber anotado.  

El miércoles, mientras los diputados hacían sus discursos y la calle recuperaba la calma, ministros como Rogelio Frigerio (Interior), Nicolás Dujovne (Hacienda) y hasta Guillermo Dietrich (Transporte) negociaban con gobernadores y legisladores las modificaciones y obras que cambiarían por votos para asegurar la aprobación.

La estrategia política es tan aplaudible como cuestionable la de Seguridad. Con movilizaciones convocadas hace semanas, el vallado al

Congreso

convivió con pilas de escombros abandonadas en el preciso lugar donde se produjeron los incidentes hace casi un año atrás. ¿Por qué quedó la plaza literalmente entregada como un polvorín a los violentos? ¿Por qué nadie previno y retiró los contenedores de basura, que tanto en 2017 como ayer se convirtieron en arietes prendidos fuego?

Los morteros caseros y los encapuchados volvieron a transformar una marcha multitudinaria en un caos de proporciones, que llegó hasta la 9 de julio.

La policía volvió a actuar sin coordinación alguna. Tanto que hasta capturó a periodistas que hacían su trabajo, o arrojó gases a legisladores nacionales y a las Madres de Plaza de Mayo.

Así como se tomó nota del costo político, bueno sería organizar operativos de Seguridad efectivos. En algunos días se votará en el Senado, y será saludable evitar desmanes que pongan otra vez en jaque la sesión del

Congreso

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