Un reciente estudio estableció que los felinos reaccionan ante la sonrisa de sus propios dueños, pero ignoran el estado de ánimo de los extraños

La eterna disputa entre perros y gatos dejó grabado en el inconsciente colectivo un prejuicio que, a fuerza de repetición, casi se toma como cierto: los perros son demostrativos, se conectan con sus amos, son cariñosos... y los gatos no.   Sin embargo, un estudio científico reciente de la Universidad de Oakland (en Rochester, Michigan) estableció que los felinos domésticos sí tienen un cierto grado de empatía y, de hecho, puede entender reacciones emocionales humanas e inclusive hacer algo al respecto.   Según un estudio, los gatos no muestran reacción ante las emociones de extraños. Shutterstock Moriah Galvan y Jennifer Vonk, especialistas en psicología cognitiva, psicología experimental y comportamiento, hicieron una serie de pruebas con gatos y sus dueños, y con los mismos gatos ante extraños. Se sometió a los animales a todos los animales a los mismos estímulos: gestos de alegría y gestos de enojo, tanto en la expresión facial como en el lenguaje corporal; primero en silencio y luego incorporando palabras o diálogos.   Obtuvieron, para empezar, un resultado unánime: cuando el gato ve sonreír a su dueño, muestra comportamientos positivos.   Qué tan demostrativos puedan ponerse, eso depende de cada gato. Esperar que salten de la alegría es cosa de perros. Pero el gato que ve la sonrisa de "su humano" sí puede reaccionar con un ronroneo, con un acercamiento, frotándose contra sus piernas e inclusive subiéndose encima. CUANDO EL GATO VE SONREÍR A SU DUEÑO, MUESTRA COMPORTAMIENTOS POSITIVOS   En síntesis: el gato que ve a una persona feliz se predispone mejor para interactuar. Pero, sin embargo, no a cualquier persona, sino a "su" persona: en la misma experiencia, los gatos se mostraron indiferentes ante la sonrisa y el gesto alegre de los extraños.   Los gatos relacionan la alegría de los humanos con la gratificación. Shutterstock   De todos modos, tampoco es para ilusionarse: que identifiquen los sentimientos no significa necesariamente que les importe. Según las especialistas, los gatos asocian la sonrisa con la gratificación... ¡para ellos! Es que la gente tiende más a consentir a sus mascotas cuando está de buen humor, por lo que un dueño sonriente suele significar más atención, más tiempo de juego o más comida.        

La eterna dicotomía

  Los perros tienen la habilidad visible de seguir las emociones humanas y de reaccionar de acuerdo. Esto se debe a que, en estado salvaje, viven en manadas, y no dudan en sumarse también a la "manada" humana.   Los gatos, en cambio, no viven en grupos sociales complejos. Son cazadores solitarios que se relacionan de manera diferente con los grupos. Sin embargo, esta diferencia en sus capacidades de sociabilización no los hace menos aptos para reconocer formas de comunicación humanas, incluyendo gestos, expresiones y palabras.  

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