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Liberar la roca. Así lo llaman a uno de los desafíos más maravillosos que la naturaleza ofrece en forma de enormes moles naranja de granito, en la cordillera frontal de los Andes.

Reconocida mundialmente como una de las zonas de escalada más valiosas a nivel internacional, el Cajón de los Arenales es uno de los destinos más elegidos para los alpinistas nacionales y extranjeros, atrayendo también a los escaladores amateurs que buscan iniciarse en la aventura de crear lazos con la montaña.

Hoy es uno de los pocos sitios a los que se accede de forma gratuita y libre, concepto que los miembros de la gran familia de montañistas de Mendoza quieren preservar, ante las amenazas del avance de privados sobre estas tierras.



Entre las  mejores del planeta

Ubicado a unos 2.500msnm, en el Cordón Portillo de la cordillera frontal de los Andes, Arenales presenta un clima árido de altura, escasa vegetación –arbustiva–  y un paisaje imponente rodeado de agujas y paredes de granito, así como de cerros que promedian entre los 4.000 y 5.500msnm.

“Es un lugar de escalada internacional, por la calidad de roca que tiene, por el lugar y su belleza, porque tiene acceso libre y cómodo”, aseguró el geólogo y escalador Ignacio Elorza, acerca de la que, afirma, es una de las tres escuelas de escalada de clase mundial, junto con Chalten, en Santa Cruz, y el Frey, en Bariloche.

Estas condiciones, sumadas a su historia y a su potencialidad, hacen de este paraje de Tunuyán uno de los sitios más elegidos por los amantes de la montaña de distintas partes del mundo (preferentemente norteamericanos y europeos) ya sea para la escalada deportiva, tradicional o para el búlder. También es un atractivo más para el turista que busca realizar otro tipo de actividad, como el trekking, en un marco natural imponente por su belleza.

“Por año suelen llegar entre 800 y 1.000 escaladores. Promover que se preserve el acceso libre también es una invitación a escaladores nuevos y creemos que después de la publicación de la nueva guía con información ampliada el flujo de visitantes podría duplicarse, al menos”, agregó Elorza.

Es autor de la Guía integral de escalada en roca en Arenales, que estará disponible en noviembre, el material técnico más actualizado con respecto a las rutas de escalada en el Cajón de los Arenales, basado en mapas satelitales y fotografías. Allí se especifica que hoy son más de 460 rutas (180 más de las que habían sido asentadas en la última guía) que van de los 30 a los 750 metros de altura. 

Más allá de que la mayoría de los que eligen tomar la ruta 94 hacia el Manzano Histórico hasta el refugio Portinari para ya encontrar a dos kilómetros el Valle del Cajón de los Arenales lo hacen por cuenta propia, motivados por recomendaciones para sumar nuevos desafíos a sus hojas de ruta, también hay una franja de interesados que no cuentan con experiencia y que buscan esa piedra para iniciarse en el mundo de la escalada.

Con respecto a precios, la propuesta de una jornada de trekking con diferentes dificultades que dure entre 8 y 12 horas, guiada por profesionales, cuesta entre $1.000 y $1.200. Un día de escalada en la gran pared con asesoramiento individual oscila entre $2.000 y $2.300. 

La temporada alta se inicia generalmente en octubre y se extiende hasta mediados o fines de abril, de acuerdo con las condiciones climáticas. Es por eso que debido a las intensas nevadas registradas hasta hace unos días en la provincia, afirman que recién en noviembre el escenario estará ideal para que arranque la época fuerte de actividad.

Palabra de un pionero

Algunos con los que compartían la pasión por la montaña hablaban de un lugar ideal para desarrollar la escalada. Esa referencia y un cúmulo de curiosidad y ganas le bastó a un grupo de mendocinos para explorar en 1988 el lugar en el que, luego, le darían forma a una de las escuelas de escalada más importantes de Sudamérica. 

Así relató el guía de alta montaña Mauricio Fernández cómo fue el primer acercamiento que tuvo con Arenales y que lo ubica junto con Giovanni Pedrazzoli (quien fuera cónsul de Italia) como uno de los pioneros en promover allí la práctica y la enseñanza de la escalada.

“Llegar a la zona era complicado. Pero gracias a él (sobre Pedrazzoli), que donó muchos equipos y aportó herramientas con las que nosotros no contábamos porque éramos todavía jóvenes y estudiantes, empezamos a desarrollar una logística en la que nosotros aportábamos mano de obra y entusiasmo”, detalló Fernández acerca de cómo forjaron las primeras vías, rutas-escuela y los caminos de diversas dificultades que, después, acompañaron con bibliografía, confección de guías, competencias, entre otros factores que fueron posicionándola como una de las rocas predilectas.

“Ofrece muchas posibilidades para practicar distintas disciplinas de escalada. Además, la accesibilidad es buena y la calidad del granito es muy noble. Y aún sigue habiendo mucho por explorar y descubrir”, agregó, sin dejar de mencionar que así como ocurre con otras zonas cordilleranas, hay algunas problemáticas asociadas a la falta de planes de manejo y uso público de quienes las administran para que la montaña siga siendo un recurso de todos y para que se explote libremente para este tipo de actividades, contra la amenaza de la apropiación o concesión a privados.

Promover que sea para todos

Hablar de Arenales es hablar también de la lucha de la gran familia mendocina de allegados a la montaña para su preservación y promoción. 

La Fundación Piedra Libre es una de las asociaciones que desde hace años trabajan en la zona persiguiendo, entre otros objetivos, proteger los espacios físicos que por sus características sean aptos para las prácticas del montañismo y la escalada, promoviendo el cuidado del medio ambiente y de la naturaleza original de estos escenarios, garantizando la accesibilidad y colaborando con la gestión en un uso armónico y sustentable.

“Acá lo que no tiene que estar en juego es el acceso libre y gratuito. Arenales no sólo es lo que se ve y por dentro, sino todo lo que significa como acción social y que viene a completar todo eso que ya está ahí y que lo hace superior, por ejemplo, a Vallecitos”, expresó Rubén Rodríguez, su presidente. 

Cerca de obtener su personería jurídica, esta asociación ve con buenos ojos la posibilidad de que en el verano puedan seguir llevando adelante acciones en la zona para lograr este cometido, como lo hicieron la temporada anterior colocando baños secos. 

Ahora, puntualmente, buscan el mejoramiento del refugio y afianzar la patrulla de rescate y asistencia. 
 
 

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