En la era del Skype y el WhatsApp, la geografía todavía puede ser un problema a la hora de sostener una pareja: repasamos algunas actitudes inteligentes para superar el desafío.

Laura (31) se fue de vacaciones una semana a Santiago de Chile junto a una amiga y conoció a Joaquín (30) en un boliche. Esa noche se besaron y durante el tiempo que ella permaneció ahí pasaron muchos momentos juntos. Fue tan intenso el romance que decidieron continuar la historia a la distancia tratando de buscar la fórmula para verse lo más seguido posible. Al principio él venía a visitarla una vez por mes y ella le respondía la gentileza al mes siguiente. Esa rutina duró aproximadamente un año hasta que se dieron cuenta que no podían permanecer alejados y Laura decidió emigrar a Chile. A los pocos meses se casaron y hoy tienen una nena de dos años y medio. Sin embargo, no todos los amores a la distancia llegan a un final feliz. Los temores por la infidelidad, las mentiras, la imposibilidad de tener todo controlado y la falta de comunicación son algunas de las razones por las cuales este tipo de vínculos no siempre tienen el éxito esperado. Patricia Montes, psicóloga y psicoanalista explica que los celos, los miedos y la inseguridad suelen aparecer en momentos de conflictos personales. Solemos ubicar a la pareja como sostén y ayuda a nuestra carga existencial. La distancia hace que aparezcan estos sentimientos más frecuentemente. Nosotros mismos debemos resolverlos estos temas, la pareja acompaña pero no resuelve nuestros problemas. Cuanto más confiemos en nosotros mismos, mas confiaremos en nuestra pareja. La posibilidad de control ciento por ciento no es posible en esta modalidad de relación, como tampoco es posible en relaciones convencionales. Pretender el control total de la pareja es una tarea desbordante e imposible que termina por asfixiar a ambos integrantes y, en muchos casos, motivo de disolución de las parejas. "En el año 2011viajé a Montevideo (Uruguay) para hacer un programa de radio. Al poco tiempo conocí a un chico y nos enganchamos. Estuvimos tres meses juntos hasta que yo volví a Buenos Aires. Seguimos la relación a la distancia hasta que yo regresé a Buenos Aires. Sin embargo, me fui dando cuenta que lo necesitaba y lo extrañaba mucho. Al verano siguiente volví a Montevideo pero él me pidió que nos dejáramos de ver porque se había reencontrado con su ex novia", cuenta Mariela (34), locutora y periodista.

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