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La resiliencia es un término tomado de la física que se aplicó en psicología para los sobrevivientes, para nombrar a aquellas personas que han atravesado de todo en la vida y han logrado levantarse. Por eso, se las llama personas resilientes o de crecimiento postraumático

La resiliencia es una fuerza que actúa sobre un objeto que vuelve a su estado original, entonces se toma esta imagen para hablar de esas personas que sufren pérdidas, crisis, secuestros, violaciones, maltratos, abandonos o duelos, pero al cabo de un tiempo vuelven a su estado original. Esta capacidad de resiliencia la tenemos todos por naturaleza. No hay personas débiles o fuertes, todos somos fuertes, pero no todos la desarrollamos, no todos la usamos porque esta capacidad esperamos usarla cuando estamos en crisis aunque no nos damos cuenta que cuando estamos en crisis ya llegamos tarde porque la capacidad de resiliencia tenemos que utilizarla cuando aún estamos bien. Muchas veces aprendemos cosas en las dificultades, pero hay cosas que tenemos que aprender a utilizarlas cuando nos encontramos fuertes; esa capacidad de resiliencia la vemos en los niños. Ellos tienen una capacidad de levantarse muy rápido aún cuando han sufrido bullying o abandono, por ejemplo. Ellos tienen la plasticidad de volver a incorporarse. Una anécdota cuenta que una mamá tenía que internar a su hija que tenía cáncer, entonces acomodó la casa y pegó una lista en la heladera de todas las cosas que tenía que hacer. Y la nena antes de salir, sabiendo ella que tenía cáncer y se iba a internar, tomó unos marcadores y dibujo unos corazones en la lista que tenía todas las tareas anotadas que había escrito la madre y puso: “no olvidar traer lápices de colores, hojas, mucho amor y ganas de divertirse al hospital”. Esa resiliencia en términos prácticos nos muestra que tenemos una capacidad para sanarnos de adentro hacia afuera, curar es de afuera hacia adentro pero nos sanamos de adentro para afuera, nuestra naturaleza activa la fortaleza interna y empezamos a sanarnos. Todos tenemos la capacidad de transformar las cosas malas en buenas: “cuando un grano de arena penetra en la ostra, las células de nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y más capas de nácar para proteger el cuerpo indefenso de la ostra. Como resultado, se va formando una hermosa perla. Una ostra que no haya sido herida de algún modo, no puede producir perlas. Porque la perla es una herida cicatrizada”. Esa es una capacidad que tenemos todos los seres humanos. También es importante tomar la historia de otro. Es decir, yo puedo tener una historia de dolor, pero seguro conozco a alguien que tiene una historia de victoria, entonces esa historia la puedo meter dentro mío, ese mecanismo se llama introyección y sirve para las cosas buenas que podemos copiar de otro e incorporarlas para que se mezclen con nuestra historia y así tener una nueva historia. Asimismo, puedo aprender: mi desierto, si es desierto me muero, pero si mi desierto es una escuela, avanzo. En toda crisis hay una llave que la vida nos regala y que nos abre la puerta a nuestra próxima victoria. Las personas resilientes no ponen excusas y por eso no se quiebran, porque saben que las cosas dependen de ellos. Tenemos que matar las excusas e ir tras nuestros sueños

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