UNA DISPUTA MILLONARIA, LA GUERRA DE LOS MARADONA Después de 39 años, Maradona dejó de confiar en su ex mujer. ¿Dónde están los 80 millones de pesos que le reclama? ¿Es una cuestión de celos? ¿Claudia puede ir presa? Ella niega todo y contraataca: defendida por Fernando Burlando, intentaría demostrar la insania del Diez. Aquí, todos los detalles de una disputa descarnada, que recién comienza

Claudia Rosana Villafañe nació el 22 de enero de 1962 en el barrio de Floresta. Estudió en el colegio San Rafael, se recibió de perito mercantil y empezó a salir con Diego cuando cumplió los 15. Claudia Rosana Villafañe nació el 22 de enero de 1962 en el barrio de Floresta. Estudió en el colegio San Rafael, se recibió de perito mercantil y empezó a salir con Diego cuando cumplió los 15. PrevNext Compartir Hace cuatro décadas, cuando aquel pibe retacón, ruliento y de sonrisa ancha recaló en una modesta casa de Villa del Parque, no pensaba enamorarse. Para nada. Lo único que tenía en mente, poco después de debutar en la Primera de Argentinos Juniors con apenas 15 años, era afianzarse en el fútbol argentino. Meter goles. Soñar con un llamado a la Selección. Ni siquiera ilusionarse con Europa, porque eso quedaba muy lejos. Su mundo era el empedrado de la calle Argerich, mudado desde la humilde Villa Fiorito a la Capital. Barrio. Gente laburante. Noches de tomar fresco en la vereda. Y al lado de su casa, pared de por medio, una piba linda. La hija de Lidia y Coco –tachero, hincha de Argentinos, gran asador– andaba por los 14 años. Y no tardó en percatarse de ese tal Diego, del que papá tanto le hablaba, porque hacía malabares con la pelota. Claudia Rosana, calladita pero inteligente, cruzaba miradas con Diego Armando. A veces, ella se paraba a conversar con Dalma (Doña Tota, claro) y, como quien no quiere la cosa, ambos supieron que el 28 de junio de 1977 se encontrarían en un baile. “¿Vas esta noche al Club Parque?”, preguntó él. “Sí, voy con mamá. ¿Y vos?”, averiguó ella. Y nació, sin más preámbulo, un noviazgo de novela. Que luego fue matrimonio. Después sociedad (a priori) indestructible. Ahora, con dos hijas y un nieto en común, en la madurez de sus vidas y sin el paisaje de aquel arrabal, poco queda del metejón inicial. Diego acaba de iniciar un feroz ataque hacia Claudia, la madre de Dalma (28) y Gianinna (26), en lo que entiende es un robo valuado en “80 millones de pesos” a su patrimonio. Le reclama dinero, objetos valiosos, le señala una supuesta evasión fiscal y distintos tipos de maniobras fraudulentas. Ella, siempre adepta al más bajo perfil, sólo habla a través de su abogado, Fernando Burlando. El Diez deja todo en manos del doctor Matías Morla. La enrevesada trama se va desarrollando día a día, como en un culebrón, con audiencia cautiva y mucha nostalgia por aquel pasado. Ya no los verán pasar, como los vieran, de la mano y por el barrio. La cita los encontrará en los tribunales. El final, abierto, se advierte difícil de predecir. EL ATAQUE DE DIEGO. Todo empezó con una sospecha y ésta derivó en una auditoría que, para el abogado del ídolo, terminó de confirmar esas sospechas: Diego Maradona (54) asegura que le robaron. Para descubrir lo que sucedió, el ex número 10 de la Selección contrató a una empresa inglesa para que rastreara y ordenara sus finanzas. La lupa se posó, entonces, sobre Claudia Villafañe (53), de quien Maradona se divorció en 2003. ¿Qué reclama? Los puntos clave son los siguientes: ● Dos millones de dólares de una cuenta en Uruguay. ● Un millón 850 mil dólares por la venta de una propiedad en Miami (en el Murano Portofino), adquirida en 2002 (por 715.000 dólares) y vendida en 2011 (en 1.850.000). ● Un préstamo por 900 mil dólares que Claudia habría depositado en la cuenta de Dalma, pero que nunca le devolvió a su ex marido. Leé la nota completa en la última edición de GENTE. Por Eduardo Bejuk y Juan Cruz Sánchez Mariño. Fotos: Diego Soldini, Movilpress y archivo Atlántida-Televisa.

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