La infidelidad es un tema interesante, atractivo, polémico y complejo. Es una situación que se presenta de manera frecuente en todas las sociedades del mundo.

Y el mito de que los hombres son más infieles que las mujeres ya fue descartado: algunos estudios científicos han demostrado que la proporción es la misma. Algo sorprendente, y que es importante mencionar, es que recientemente un grupo de investigadores descubrió el gen de lainfidelidad femenina.

Uno de los genes más famosos que predisponen a la infidelidad, tanto en mujeres como en hombres, es el llamado DRD4. Variantes (alteraciones) de este gen se han asociado con personalidades que toman riesgos.

El gen DRD4 tiene un impacto en la motivación o compulsión para realizar algunos comportamientos sexuales, como la infidelidad y la promiscuidad. Es fundamental aclarar que no todas las personas que tengan una variante de este gen van a ser infieles.

Recientemente se publicó un nuevo estudio que descubrió el gen de la infidelidad femenino. Se estudiaron casi 7.400 gemelos (tienen el mismo ADN, serían clones, ya que tienen la misma información genética) y mellizos finlandeses. De los participantes estudiados, el 6,4% de las mujeres y el 9,8% de los hombres contaron que habían tenido un affaire con dos o más compañeros sexuales en el último año.

Este estudio demostró que las mujeres que tenían variantes (alteraciones) del gen AVPR1A eran más promiscuas e infieles, y eso no ocurrió en los hombres. Con lo cual podríamos clasificarlo como el gen de la infidelidad femenina. La conclusión fue que el cuarenta por ciento de este tipo de comportamientos promiscuos en estas mujeres podía atribuirse a sus genes.

Este gen AVPR1A es conocido como el gen de la hormona vasopresina, también llamada hormona antidiurética, la cual participa de la regulación del balance de agua corporal y el flujo de orina. El gen de la vasopresina también actúa en comportamientos en humanos y animales como la unión sexual, la empatía y la confianza, por lo que los autores de este estudio consideran que tiene sentido que variantes de este gen participen en un comportamiento sexual como es la infidelidad.

Aunque una mujer tenga esta predisposición genética, la realidad demuestra, como ya mencionamos, que hay múltiples factores que influyen para que una mujer sea infiel o no lo sea.

Pero no se puede descartar que, a partir de ahora, más de una mujer intente decirle a su pareja: "Mi amor, te juro que no fue culpa mía. ¡Es culpa de mis genes!". (THE HUFFINGTON POST)

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