Un medio boliviano entrevistó al poseedor del objeto original, ya que el que el presidente de Bolivia le obsequió a Francisco es una réplica. Los detalles, en esta nota.

El crucifijo que el presidente de Bolivia, Evo Morales, le obsequió al Papa Francisco fue motivo de críticas y bromas en los medios y las redes sociales.

Pero el medio boliviano Oxígeno publicó una entrevista al sacerdote jesuita Xabier Albó, poseedor del crucifijo original, que es en realidad una réplica de aquella obra realizada por el fallecido sacerdote jesuita Luis Espinal, a quien el miércoles el Papa le rindió un homenaje en La Paz.

Albó, reconocido por ser uno de los amigos de Luis Espinal, explicó la historia  de la cruz hecha en base martillo y la hoz.

"Luis Espinal hace mucho que quería diálogo, diálogo y diálogo y esto lo expresó en  su propio discurso cambiándole las tablas de la cruz por un martillo que era como la cruz y una hoz debajo", explicó Albó, y desmintió que Espinal fuese comunista: "Nada que ver con eso de decir que (Luis Espinal) era comunista, de ninguna manera. Lo único a lo que apostaba Lucho era el diálogo necesario entre marxistas y cristianos, el necesario diálogo entre obreros mineros y cristianos. El martillo representa la fuerza de obreros y campesinos".

El sacerdote confirmó, además que él posee el crucifijo original: "La heredé yo, yo tengo ese crucifijo y no la pienso soltar, precisamente para ese acto que hicieron ayer (miércoles) me lo pidió el Canciller (David Choquehuanca), él la quería tener y yo le dije no me desprendo ni en pintura".

Según contó Albó, la réplica el pintor y escultor Gastón Ugalde, quien fue a su casa de la ciudad de El Alto "para que pudiera hacer fotos y tomar datos de esta cruz para hacer una réplica que entregó Evo al Papa". El artista tomó las medidas oportunas y "en tres días la elaboró la réplica".

La pieza original mide entre 40 y 50 centímetros. 

Fuente: Oxígeno

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