Con las imágenes de la reunión entre el plantel xeneize y La 12, volvió a quedar expuesto el vínculo de los futbolistas con los barras; aquí, los hombres que se opusieron a los violentos

El video con las imágenes de las cámaras de seguridad del Hotel Madero, donde se concentra habitualmente el plantel de Boca, no deja dudas. Los futbolistas xeneizes tuvieron una reunión en el estacionamiento con Rafael Di Zeo, Mauro Martín y otros integrantes de La 12, la barra brava que domina la popular local de la Bombonera. Allí, volvió a quedar en evidencia la connivencia de los integrantes de los clubes y los violentos, una relación que sigue marcando al fútbol argentino, cada vez más sospechado e investigado por causas de corrupción, asociaciones ilícitas y otros delitos.

 

Mirá, papá, a mí no me vas a venir a asustar con una pistola. Si me querés matar, me matás

 

Sin embargo, más allá de los que tienen relación directa con los barras o aquellos que prefieren no oponerse activamente, existen futbolistas que se han enfrentado, de manera pública o privada, contra estos personajes oscuros del mundo de la pelota. Un fiel exponente de este grupo es Jorge Bermúdez, ex capitán e ídolo de Boca, que también tuvo un paso por Newell's. En sus últimos días en el club rosarino, el Patrón tuvo un fuerte cruce con un barrabrava armado, quien había entrado al vestuario para amenazar a sus compañeros. Ese hecho condenó su futuro en la Lepra.

"Habíamos jugado en la Bombonera contra Boca. Cuando terminó el partido, dije que lo sentía mucho, pero que me iba a ir de Newell's cuando terminara el año. 'Aquí, en la Argentina, tengo que jugar en Boca o, si no, no me me siento bien. Es lo mío. Este club es lo mío. Hoy, sufrí jugar en contra de Boca. Lo siento mucho, me voy', fue mi explicación", contó el ex defensor colombiano en una entrevista en ESPN, con Alejandro Fantino, en 2010. Esas declaraciones encendieron la llama.

Bermúdez, en su paso por Newell''s.  Foto: Archivo 

"Al otro día fui a entrenarme a la tarde y me encontré con la sorpresa de que había uno de los que manejaba la barra de Newell's adentro del vestuario, con un arma en la mano, amenazando a algunos compañeros. Yo les pregunté al utilero y al médico dónde estaba el entrenador. Me dijeron que estaba encerrado en su oficina. Pensé: 'Hay un barrabrava amenazando a los chicos porque no corren ni meten y el técnico está encerrado en el vestuario'", continuó el relato de Bermúdez.

Ante esa escena, el Patrón se acercó hasta donde estaba el barra y lo interrumpió.

-¿Usted que hace acá?- preguntó Bermúdez, con un tono que caminaba en el límite entre el respeto, la ironía y la bronca.

-Con vos no quiero hablar- le respondió el violento, sin mirarlo, mientras movía el revolver que sostenía con una de sus manos

-¿Por qué no quiere hablar conmigo?

-Con vos no quiero hablar. Después hablamos.

-Pará, papá, respetá, salí de acá- dijo el Patrón, que comenzó a elevar la intensidad de su voz.

-No, vos sos un puto- increpó el violento, al mismo tiempo que levantó la pistola y avanzó hacia el colombiano.

-Mirá, papá, a mí no me vas a venir a asustar con una pistola. Si me querés matar, me matás-explotó Bermúdez.

Comenzaron a gritarse y a forcejear, cara a cara, uno con el poder de sus ideas y el otro con la cobardía de un arma. Así lo contó el colombiano: "Cuando me hizo así (amagó con atacarlo), me le fui encima. Me agarró Patiño, me agarró Palos. Y yo me le iba encima y le gritaba: 'Si me vas a matar, matame. Usted está equivocado con el código, usted tiene que estar afuera. ¿Quién sos para estar adentro del vestuario?'".

Y continuó: "Un tipo que amenaza con un revolver no hace nada, Ale (Fantino). No quería comprobarlo, pero yo sólo le miraba la cara, no el revolver. Yo me transformé. El tipo se sorprendió y comenzó a reírse. Yo le decía: 'Vos reíte, pero no es así'".

Ese fue el principio del fin para Bermúdez en Newell's. "Cuando el tipo salió, dijo que hicimos las paces. Pero yo sabía lo que se venía. En el siguiente partido, se repartieron por la cancha, en lugares muy específicos, y obligaron a la gente a que me chiflara, a que me puteara para que me vaya. El presidente no tuvo las agallas para llamarme y decirme que yo seguía en Newell's, esperó a que yo me fuera. Así que mirá quién fue el valiente. Me fui tranquilo, recuerdo a Newell's, fue mi casa. El mayor agradecimiento para todos. Pero tienen un mal muy grande, y aún lo mantienen", cerró el Patrón Bermúdez. Hoy, nada parece haber cambiado, la violencia domina al fútbol argentino.


 

Riquelme y su "desagradable" experiencia con la barra

En abril de 2010, Martín Palermo se convirtió en el máximo goleador de historia de Boca, tras una asistencia de Riquelme. Sin embargo, el enganche no fue a festejarlo con su compañero, sino que salió corriendo hacía otra tribuna. Los rumores sobre la fría relación entre ambos se profundizaron. Sin embargo, días después, Román reconoció que no quiso celebrar debajo de "la popular de La 12" porque el día anterior había vivido una situación "desagradable".

¿Qué había sucedido? Los barras habían apretado al plantel xeneize. "No me salió festejar el gol atrás de ese arco, por eso salí corriendo para festejar con la platea. El domingo viví una situación desagradable", fue la breve explicación del 10, que no dio más detalles.

jp/at.

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