Los jugadores de la Selección argentina se divirtieron viendo entrenar "acompañados" a sus sparrings en la mañana del lunes. En el predio La Alpina, la figura fue ella…

El DT del seleccionado Sub 17, Miguel Ángel Lemme, dio la orden en la práctica matutina para un trabajo exigente desde de lo físico y contempló de repente, a sus espaldas, surgió la Rubia, eje de las miradas de los periodistas que fueron a observar a Lionel Messi y compañía.

En la primera cancha auxiliar del predio La Alpina en La Serena la figura de la mañana no fue La Pulga, el Kun, Carlitos o el Pipita; ni siquiera uno de los jugadores del Sub 17. Los ojos se posaron en la perra atlética.

"¡Ahora!", les gritó Lemme a los chicos del Sub 17, sparrings del equipo de Martino, para correr y allí fue ella, a la par de los jugadores que se habituaron a tenerla al lado.

La primera tanda fue exigente, de ida y vuelta, de poca recuperación bajo el cielo nublado y el clima frío del centro deportivo La Alpina, pero para la Rubia eso no fue problema.

"Ya se sabe todos los movimientos", soltó Lemme al pasar a los cronistas, que esbozaron una sonrisa camino a la cancha tres para ver a los dirigidos por Gerardo Martino.

Manuel, un empleado de seguridad de La Alpina, le contó a Télam que la Rubia suele integrarse a los equipos que se entrenan en el predio donde le dan de comer: "Ella aparece de la nada, baja de la lomada y corre con los jugadores; parece que le encanta. A la mañana viene como si supiera que hay entrenamiento".

Después de 30 minutos de corridas, la Rubia acostó su diminuto cuerpo sobre el césped y observó los trabajos de definición de los jóvenes argentinos.

El encargado de seguridad avisó que hay otros dos perros más que deambulan por el predio, pero solo la Rubia hace su aparición al momento de las prácticas. Eso sí, la Rubia demostró que tiene perfil bajo y aún no se animó a correr al lado de Messi o Agüero.

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