Marcelo Padilla le pone el cuerpo a la derrota rotunda del peronismo en Mendoza con su columna del día después de las elecciones.

Bunker Bermejo FPV Peronistas BERMEJO PALAU PEREZ 03 (Foto Pachy Reynoso/MDZ)   La tristeza Marcelo Padilla

 Lo primero que se me viene a la cabeza, en esta madrugada de lunes fría, es una imagen: los hombres y mujeres que están saliendo de sus casas a laburar caminando hacia la parada del colectivo. No sé, me quedé pegado con eso. El frío… los que van a laburar. Los niños de los barrios bajos. Los que viven el día a día, los que no llegan a fin de mes y dignamente se las arreglan. Según muchos mendocinos, ahí viven los delincuentes, en esos barrios bajos todos serían cómplices de los delincuentes. Allí irán a buscarlos a sus guaridas. Algo así como la teoría del enemigo interno. Esa que se usó para masacrar en dictadura. Esa gente votó ayer domingo, quizá no todos…algunos ni siquiera se movieron de sus casas. No sé.

Me levanto temprano y con tristeza. Sí… dolor. Perdió el FPV. Nos hicieron mierda. Fue una paliza. Lo reconozco. Una paliza que duele, de las que te dejan en shock. Pero seguramente de las que te ponen en la jeta la oportunidad para pensar, cuando pase el dolor y la tristeza, en frío, y hacer que te preguntes porqué pasó así como pasó. Lo aclaro porque no tengo el cuerpo frío, ni la cabeza como para hacer un análisis tan rápido. Algo me saldrá en las líneas que siguen pero no será seguramente un análisis. Bronca no tengo. Solo tristeza.

Ha ganado por mucho una alianza de partidos que son expresión de la derecha en la argentina. Que se hizo en Mendoza de la manera perfecta. Juntar a todos, excepto el trotskismo, a todos, contra el peronismo. Y, como el peronismo hizo las cosas mal en muchos sentidos, pudieron. Hay que decirlo: el peronismo se equivocó en adelantar las elecciones. No sé si colgados de lo nacional se ganaba porque aquí nadie tiene la bola de cristal, pero otro gallo cantaría en ese caso. Igual se bancó. Los que nos consideramos peronistas, y sentimos al peronismo como parte de una cosmovisión, anoche quedamos mal. Los dirigentes con sentimientos y sobre todo los militantes. Otros optaron directamente por la bronca y el deleite, los más puros kirchneristas, que empezaron la caza de brujas. Eso somos. Hoy empieza una caza de brujas al interior del FPV. Los que se la saben todas, los que se la sabían, los que se las sabrán.

Somos un movimiento con arritmias. Diabético por momentos, con subas y bajas de azúcar. Y a una buena parte de la sociedad no les gustamos. Nos odian. Desde la década del 40 que nos odian. No es nuevo. Ha ganado esa alianza política que les decía, formada troncalmente por radicales, que incluye a gansos, liberales, socialistas de nombre y peronistas traidores al peronismo. Pero sobre todo ha ganado un poder económico que está representado ahí. A través de ellos. El poder económico que representa el lenguaje que perdieron en los años noventa. Palabras que significan y tienen materialidad. Gestión, reducir el gasto público, ajuste. Ese poder económico exige. Pone agenda por detrás y manda. Se vienen tiempos jodidos. Más allá que ahora los radicales coparán todos los espacios públicos con sus militantes y a los nuestros les pasarán la guadaña. Eso es normal en cambios de gobiernos de distinto tinte político. Se vienen tiempos jodidos en otro sentido. Para los más desprotegidos, palo. Para los que protesten, palo. Para los que no estén de acuerdo, palo.

La legitimidad del nuevo gobierno les dará para eso. Para pegar fuerte de entrada, porque tienen el respaldo de casi la mitad de la sociedad. Mucho respaldo. Y la gente que votó por “el cambio que le sirve”, deberá atenerse a las consecuencias. Porque hubo muchísimo voto bronca y castigo a un peronismo errático y escandaloso en la las intendencias. Las Heras, Guaymallén, Luján, Alvear. Ahí se perdió la provincia. Pero también se perdió por el desdoble anticipado. El voto con bronca no escucha propuestas, escucha al que habla de echar a los que están. Y eso pasó. Cuando la gente se harta no escucha y bota. Tira. Y manda una señal.

Interpretar esa señal lleva un tiempo. Han ganado, ha ganado la bronca. La bronca que agita. Y en el peronismo ha perdido la aristocracia. Los que se creían que tenían la vaca atada. El dolor es de los que se la juegan día a día. Con o sin cargos políticos. Con o sin representación. La vida sigue, empezó el invierno. Los más pobres siguen pasando frío.

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