Un gol mal anulado a Gigliotti que no estaba en posición adelantada y una infracción de Ponzio a Carrizo que no fue sancionada con amarilla, cuando el cinco de River ya estaba amonestado

       

El Superclásico estuvo rodeado de polémicas. Como sucedió en el primer encuentro en la Bombonera, el arbitraje quedó en el foco de los cuestionamientos. Boca se quejó por la tarea deGermán Delfino, quien tomó dos decisiones equivocadas que podrían haber cambiado el trámite del partido.

A los 24' del primer tiempo, Federico Carrizo encaró hacia el área de River por la banda izquierda de la cancha y Leonardo Ponzio lo cortó con una falta desde atrás. El árbitro cobró la infracción pero no le sacó amarilla al cinco "millonario" que ya estaba amonestado. La doble amarilla hubiese generado la expulsión del volante.

La segunda decisión que irritó a Boca se dio a los 30' de la primera mitad. Luego de un centro de Colazo y un despeje de la defensa de River, Meli volvió a meter la pelota en el área y se la sirvió a Gigliotti para que convirtiera el empate. El "Puma" remató y la metió al palo izquierdo de Barovero pero Delfino anuló la jugada cuando el línea levantó la bandera y marcó offside.

El delantero "xeneize" estaba habilitado y el banco de Boca estalló. Dos jugadas en seis minutos podrían haber cambiado el desarrollo del partido. River logró quedarse con la victoria en el Monumental y pasó a la final de la Copa Sudamericana.

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