Columna de autoayuda de Bernardo Stamateas. El autor plantea que cuando una persona te ofende y hace que te enojés, tenés que darle las gracias.

IMAGEN ILUSTRATIVA. TENEMOS QUE APRENDER A PERDONAR AUNQUE NO NOS PIDAN PERDÓN.  

 

Por Bernardo Stamateas*
bernardoresponde@gmail.com
*Psicólogo, sexólogo y escritor. Autor de los best sellers Gente tóxica, Quiero un cambio y Fracasos exitosos, entre otros.

Cuando una persona te ofende y hace que te enojés, debés darle las gracias, porque si provocó ese sentimiento en vos quiere decir que tocó una fibra íntima que tenés que resolver. Tocó tu “talón de Aquiles” y eso quiere decir que hay algo, una herida que no está curada, que te desenfoca de la meta que te propusiste alcanzar.

Muchas veces lo vivido en nuestra infancia nos sigue doliendo y nos damos cuenta de eso cuando por alguna razón algo que nos dicen nos lleva a esa situación, nos traslada a ese momento al que nos prometimos que jamás volveríamos y que creíamos que habíamos superado. Por eso cuando nos damos cuenta de que nos duele nos enojamos. Pero en realidad no nos enojamos con la persona, sino con la situación de darnos cuenta de que aún está latente esa experiencia del pasado que todavía no pudimos dejar en el olvido.

Tomate un tiempo para pensar y concentrarte en lo que te dolió. ¿Por qué te afectó tanto? Cuando mirés en tu interior y sanés eso vas a poder continuar. Vas a ver que llegará un momento en el que las cosas que te digan no te van a afectar ni lastimar más, porque vas a tener esa capacidad de perdonar las ofensas cotidianas y no vas a sacar el foco de lo que es realmente importante.

Cuando no perdonamos continuamos en el pasado, repitiendo la misma escena una y otra vez, y el rencor no nos lleva a nada. Pero si perdonamos, vamos a poder soltar al otro y esa emoción de rabia terminará desapareciendo.

Si albergamos el rencor y no perdonamos los únicos perjudicados vamos a ser nosotros, porque nuestra mente va a estar ocupada en esa persona o situación, pero si nos liberamos vamos a poder seguir avanzando sin que esos pensamientos nos estorben.

Es muy real que todos nos sentimos mal si nos insultan o nos critican, pero también sabemos que si perdonamos lo primero que cambia es nuestra calidad de vida, porque nuestra mente se va a liberar del otro y nuestro corazón va a sentirse aliviado. Esto no va a cambiar la situación pasada, pero sí nos va a cambiar a nosotros, porque esa energía que utilizábamos para pensar en el otro ahora la vamos a utilizar para trabajar en nuestro proyecto y alcanzar nuestras metas.

Cuando perdonamos descansamos tranquilos, dormimos tranquilos, porque nuestra mente ya no está en el otro, sólo se va a ocupar en pensar en nuestro futuro y en aquellos que agregan valor a nuestra vida. Muchas veces hemos dicho que perdonar no significa hacer de cuenta que no pasó nada, o sentarse a tomar un café con aquel que me hizo tanto daño, ¡no!

Perdonamos para liberar nuestra mente y nuestro corazón de aquello que no nos suma y agregamos calidad a nuestros pensamientos y proyectos.

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