¿Originariamente, tenía algo que ver con el pasado? Te contamos de dónde surge el concepto “nostalgia”.

Nostalgia4 zps3d0f5428 (Foto Web)  

La nostalgia originalmente no tenía nada que ver con pensar con cariño en el pasado. Era una enfermedad reconocida cuyo nombre se derivaba del griegonóstos –regreso a casa- y álgos –dolor-. Fue descrita por primera vez en 1688 y siguió citándose con ese sentido hasta 1910 dice el informe de la BBC Mundo.

 

También era conocida como mal du Suisse, o la enfermedad suiza, pues era común entre los mercenarios suizos que luchaban en el extranjero. Algunas muertes eran atribuidas a ella y los soldados diagnosticados con nostalgia incurable podían ser enviados a casa.

 

Para el siglo XIX, la nostalgia ya no era considerada como una enfermedad en sí misma sino como un síntoma de la melancolía. La transición del significado de añoranza por el hogar a reminiscencia afectuosa no fue registrada hasta 1920, aunque Emmanuel Kant se refirió al concepto en 1798, cuando notó que quienes regresaban a casa usualmente se desilusionaban pues realmente lo que querían no era tanto regresar a un lugar sino más bien a un momento: a la juventud.

 

Es por ello que la nostalgia terminó significando una añoranza por el pasado.

 

 

 

El primer caso de nostalgia ocurre en La Odisea de Homero (Libro X) cuando Ulises le dice a su tripulación que la diosa Circe no les permitiría viajar a casa inmediatamente:

 

"A los hombres se les rompió el corazón cuando me oyeron y se tiraron al suelo, quejándose y halándose el pelo, pero no solucionaron nada con llorar".

 


Un caso registrado en Inglaterra en 1787 por Robert Hamilton, quien estaba tratando a un soldado que se estaba deteriorando rápidamente por una enfermedad misteriosa en el hospital del cuartel. Cuando prometió que dejaría que el enfermo se fuera a casa por seis semanas, se recuperó repentina y completamente.

 

"Me preguntó, seriamente, si lo podía dejar ir a casa. Le señalé cuán débil estaba como para hacer tal viaje (era galés); pero le prometí que, sin ninguna duda, apenas estuviera en capacidades de hacerlo, tendría seis semanas para ir a casa. Revivió con sólo esa idea… su apetito mejoró pronto y en menos de una semana vi señales evidentes de recuperación".

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