Eso cuesta instalar una piscina de fibra de vidrio del modelo más pequeño. El precio incluye el casco, su colocación y todo lo que posibilita su funcionamiento.

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UNAS DOS SEMANAS DEMORA LA INSTALACIÓN DE UNA PISCINA DE FIBRA DE VIDRIO.

Fuente: Horacio Altamirano / Diario UNO

 

 

Por Cecilia Amadeo
amadeo.cecilia@diariouno.net.ar

Colocar una pileta de fibra de vidrio chica con todos los implementos para su funcionamiento demanda unos $50.000. Algunos fabricantes ofrecen financiación con tarjeta de crédito en hasta 24 cuotas, pero con interés. Instaladores aseguran que la temporada presenta muy buenas perspectivas.

Muchos sueñan despiertos con tener una casa con pileta y cada vez es más común que muchas familias sacrifiquen las vacaciones de verano en pos de tenerla.

Uno de los modelos más requeridos es aquel que es retangular, pero que en uno de los bordes tiene un medio punto con un par de escalones que hacen las veces de asiento. Una piscina de 4,60 metros de largo por 2,45 metros de ancho y una profundidad de 1,25 metros instalada “como para ponerse la malla y tirarse”, cuesta $50.000, cuenta Pablo Macías, encargado de ventas.

La suma es por el total del proyecto, es decir, el casco (la pileta, propiamente dicha), el equipo de filtrado (incluye una sala de máquinas donde van la bomba y los filtros, el skimmer, que es la toma de agua que está ubicada en la superficie de la pileta, la toma de fondo para vaciar la piscina cuando sea necesario, y las cañerías de retorno), la realización del pozo, la compactación y el perfilado del suelo, el traslado y la colocación del casco, los bordes atérmicos que recubren el labio de la piscina -y su colocación, claro está-, todos los accesorios para mantenerla en condiciones, la instalación eléctrica (que incluye un disyuntor y una llave térmica), el timmer para programar la limpieza de manera automática, y la limpieza y pulido final para dejarla lista para usar.

“Es una pileta flexible, con un casco con 15 años de garantía y se puede elegir el color entre celeste, blanco y verde, aunque el celeste es el más pedido de todos”, explicó Macías.

El encargado explicó que, en general, si lo que se busca es instalar una pileta en una casa de barrio, el tamaño más conveniente es el de 6,45 metros de largo por 3,05 metros de ancho por 1,36 metros de profundidad. En cambio, si la piscina formará parte de un parque en un lote más grande, de unos mil metros cuadrados, se estila instalar las que tienen 8,45 de largo, por 3,65 de ancho y 1,44 de profundidad. En ambos casos, las prestaciones son las mismas que las descriptas en el modelo más pequeño, pero los precios suben a $65.000 y $82.000, respectivamente.

Novedad: piscinas de playa
Otra opción que está haciendo pie en Mendoza son las piscinas de playa, unas piletas con fondo de arena que toman la forma que el dueño desee. “No hay límites. Vamos al jardín del cliente y vemos qué se puede hacer. La piscina se adapta al entorno de la propiedad, en conjunción con la vegetación. Se le puede hacer un banco de spa, una playa húmeda para tomar sol. El agua está a cota cero, es decir al ras del suelo, como si fuera una playa de verdad”, explicó Jean Fernández Lozano.

Se trata de un sistema nuevo de construcción con arena compactada en el fondo que simula una playa de verdad. Incluso se le pueden sumar accesorios para generar cascadas y otros efectos de agua.

Aquí los valores son un poco más altos. Una que ocupe una superficie aproximada de 6 metros por 9 metros arranca en los $90.000. Sin embargo, como cada proyecto es único y adaptable, los precios pueden variar.

Se puede pagar hasta en 24 cuotas, pero con interés
Algunas de las empresas que venden piletas en Mendoza cuentan con opciones para financiar la colocación de éstas en casa. Una de las modalidades es la 60-20-20, es decir 60% del valor acordado se paga de manera anticipada al reservar el turno para congelar el precio, 20% cuando se inicia el trabajo y 20% al finalizarlo y entregarla, lo que demora unas dos semanas. “Siempre que se cumpla el 60-20-20, podemos manejarnos de contado, con cheques a 30, 60 y 90 días, y si no, con tarjetas de crédito hasta en 24 cuotas, pero ya es con recargo por interés. Igual, insisto en que cada cliente es distinto y se puede analizar un mix de formas de pago”, destacó el encargado de uno de los negocios.

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