Varias ONG y profesionales salieron a avalar el proyecto legislativo y relativizaron el alarmismo de los quiosqueros sobre el tema. Sigue el debate.

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QUEJAS. LOS QUIOSQUEROS DICEN QUE VENDEN MENOS AL NO EXHIBIR CIGARRILLOS.

Fuente: Marcelo Aguilar / Diario UNO.

 

 

Por Mariana Gil
gil.mariana@diariouno.net.ar

Representantes de ONG que luchan contra el consumo de cigarrillo y el autor del proyecto legislativo que prohíbe en todo punto de venta de Mendoza la exhibición de cigarrillos repudiaron y tiraron por tierra la postura de los quiosqueros que argumentan que con esta normativa peligran sus puestos de trabajo y se estimula el comercio ilegal.

En el comunicado que circuló públicamente ayer de la Unión Kiosqueros de la República Argentina (UKRA), entidad que representa a unos 100.000 puntos de venta de todo el país, expresaron un profundo rechazo al proyecto de ley para modificar la Ley Nº8.382, que ya recibió media sanción del Senado mendocino y que dispone la prohibición de exhibir cigarrillos en el interior de los comercios.

“La ley que se pretende aprobar atenta contra la libertad de comercio, que se encuentra garantizada por la Constitución nacional, y pone en riesgo la fuente de trabajo de miles de personas trabajadoras de la provincia”, denunció Adrián Palacios, presidente de UKRA.

Frente a esto, Verónica Schoj, directora de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina y miembro de la Alianza Libre de Humo Argentina (ALIAR), que la integran más de 100 ONG de todo el país, opinó que la prohibición de la publicidad en los puntos de venta tiene una importancia sanitaria para la prevención de tabaquismo en niños y adolescentes porque ellos frecuentan los quioscos, y este es un lugar donde se estimula el consumo.

“Hay muchas investigaciones que han demostrado que cuando se prohíbe la publicidad del tabaco en los puntos de venta disminuye el consumo en los jóvenes. Y Mendoza no sería pionera sino que se sumaría a Santa Fe, donde está vigente este tipo de normativa”, manifestó Schoj respecto a la importancia del proyecto de ley de Camerucci.

“En todo el mundo la industria tabacalera y las asociaciones de quiosqueros están ligadas, las empresas generan programas de incentivos para fortalecer el vínculo, entregan descuentos, promociones y les pagan por mantener las publicidades y los carteles luminosos”.

De ahí que para la médica el mensaje de los quiosqueros responde a intereses de la industria tabacalera.

A la polémica se sumó Raúl Lisanti, neumonólogo e integrante de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, quien expresó: “La discusión se divide, por un lado, sobre la salud de la población, y por otro, en los efectos del negocio de la industria del tabaco. Con el tabaquismo no se toma conciencia de que mueren 40 mil personas al año y que en Mendoza hay más de mil pacientes con oxigenoterapia permanente y con otras enfermedades asociadas; no es que no queremos que se vendan más cigarrillos por capricho sino que hay que reconocer que existe un problema real”.

El gasto en salud relacionado con el tabaquismo oscila entre el 16% y 20% en todo el mundo.

El autor proyecto legislativo, Armando Camerucci, fue claro en su expresión: “Si es tan rentable el negocio del tabaco, que se pongan una tabacalería en vez de un quiosco. En Santa Fe circuló un comunicado de iguales características firmado por el representante del gremio de los quiosqueros y de las tabacaleras, eso habla de la defensa de intereses compartidos”.

El funcionario arremetió: “Los fundamentos que utilizan dan más fuerza al proyecto que tiene media sanción en el Senado ya que argumentan que por eliminar la publicidad y la exhibición van a perder facturación, eso no es verdad, no es verdad ya que el fumador va a encontrar el cigarrillo donde siempre lo han vendido. Según la recomendación de la OMS, la reducción de la publicidad contribuye a la disminución de la inducción de nuevos fumadores”.

La bronca de los quiosqueros 
En su descargo, el representante de la Unión Kiosqueros, Adrián Palacios, expresó: “Estamos de acuerdo en que fumar es perjudicial para la salud, pero está comprobado que esas medidas no sirven para tratar el tabaquismo, son posturas extremistas que sólo destruyen miles de fuentes de trabajo y llevan al borde de la quiebra a los quiosqueros”.

En virtud del proyecto de ley provincial donde quedaría prohibida en todo punto de venta ubicado en el territorio de la provincia de Mendoza, la exhibición de cigarrillos, productos elaborados con tabaco y todo accesorio para su consumo en dispensadores y cualquier otra clase de estantería con vista al público, el presidente de la UKRA sostuvo: “Está totalmente probado que estas medidas no funcionan y que son puro show. Parece que es más fácil cortar por lo delgado en vez de trabajar en la prevención y educación con propuestas serias, porque las tabacaleras siguen vendiendo sus productos, la gente fuma pero los quiosqueros nos quedamos sin vender porque aparecen los manteros y los cigarrillos ilegales”.

Palacios manifestó que la venta de cigarrillos implica alrededor del 50% de la facturación de los quioscos y que este tipo de cambios que se les exigirían generarán costos muy altos que “la mayoría de los comerciantes no están en condiciones de afrontar”. Y fue más allá: “En todo caso, lo que van a lograr es estimular a los menores a consumir cigarrillos, porque los van a convertir en la “fruta prohibida”.

►La Organización Mundial de la Salud (OMS) busca exigir la prohibición mundial de la publicidad del tabaco y también considera importante continuar con las advertencias en los paquetes de cigarrillo y el encarecimiento del producto.

►124 paÍses ya han implementado las medidas en 2013, aunque en casi 70, la mayoría de África o Sudamérica, no han realizado acciones correspondientes.

►30 por ciento de reducción del consumo mundial del tabaco es el objetivo de la OMS para 2015. Sin embargo, muchos países no implementan medidas, por lo que está en peligro el objetivo.

Sin publicidad en la Fórmula 1
En el continente europeo, a mediados de 1985 los organismos gubernamentales de varios países presionaron para que la publicidad del tabaco no apareciera en las carreras de autos, entre ellos la Fórmula 1. En ese momento parecía ilógico porque casi todos los equipos de primera línea mantenían fuertes nexos comerciales con las tabacaleras. En los ’90, la legislación contra la publicidad del tabaco se endureció y surgió un despliegue de ingenio y creatividad para evadir las restricciones. Hasta que los legisladores de la Comunidad Europea decretaron en el 2005 que no podía exhibirse publicidad alguna, ni siquiera disimulada, luego trasladado a toda la actividad de la F1.

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