El Papa condenó la violencia de los últimos días y se preguntó "qué cosa falló". Fue en una carta que les envió a dos hermanos humanistas argentinos, que están exiliados en Suecia.

"No era un marciano, era un muchacho de nuestro pueblo", escribió Francisco en su carta, inspirada en David Moreira, el joven de 18 años que murió como consecuencia de un linchamiento el 22 de marzo pasado en Rosario.

"Me acordé de Jesús; ¿qué diría si estuviera de árbitro allí?: el que esté sin pecado que dé la primera patada".

"Me dolió la escena. Fuenteovejuna, me dije. Sentía las patadas en el alma", escribió el Papa en una carta enviada a los hermanos Rodolfo y Carlos Luna, dos humanistas argentinos que viven en Suecia pero que están atentos a la realidad argentina, según informó el diario Clarín.

Una frase sintetizó el sentir de Francisco: "Me dolía todo, me dolía el cuerpo del pibe, me dolía el corazón de los que pateaban".

"Pensé que a ese chico lo hicimos nosotros, creció entre nosotros, se educó entre nosotros. ¿Qué cosa falló?", preguntó el Papa.

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