Este episodio tuvo lugar cuando el director técnico de Boca, Guillermo Barros Schelotto fue a la Fundación Favaloro, ubicada en avenida Belgrano 1746 de esta capital, y allí una de las empleadas le pidió tomarse una foto.

Como es habitual en el Mellizo, se detuvo amablemente por un momento y poso junto a la joven, sin saber que esta traicionario su confianza, ya que planeaba hacer un gesto con las manos, en referencia a los tres goles que River le marcó a Boca, en la Bombanera durante el último superclásico.

Tras viralizarse la imagen, levanto gran polémica en las diferentes redes sociales, la "trampa" tuvo un efecto colateral y la empleada de la clínica recibió una sanción.

De esta manera, desde la Fundación Favaloro se indico que la clínica "tomará las medidas correspondientes" con la fanática de River que se animo a cargar al técnico de Boca, aunque lo hizo sin que este pueda advertirlo.

Según el comunicado oficial la Fundación Favaloro "lamenta profundamente la actitud irrespetuosa e inaceptable" de quien cumple funciones allí tras la difusión de "una foto agraviante".  

Al mismo tiempo fundamento esta decisión al indicar que: "Nuestra esencia siempre ha sido y será el respeto y el cuidado hacia nuestros pacientes, la preservación del derecho a la intimidad y la confidencialidad, principios con los cuales el Dr. René Favaloro creó esta institución".

Y por último advirtió que: "La institución tomará las medidas correspondientes tienen en cuenta la magnitud del hecho, siguiendo los lineamientos que marca nuestro código de ética, nuestros valores, y por supuesto en el marco de la ley".

En tanto, la clínica brindó información hasta ahora desconocida al hablar del Mellizo como un "paciente". 

Otra falta de respeto
Tras salir de la citada clínica, Guillermo subió a su auto y luego de abandonar el estacionamiento un grupo personas, al parecer hinchas de River, lo esperaban en la calle y comenzaron a cargarlo gritando todo tipo de cosas. Fiel a su estilo, Barros Schelotto bajó el vidrio y los miró, momento en el que los alterados sujetos comenzaron a insultarlo.