Se trató de un maniquí que colgaba de un semáforo, con la camiseta de Racing con el número 38, una bolsa sobre la cabeza y una frase que decía: "puta violada". Tanto la puesta en escena como la leyenda son indignantes, mas teniendo en cuenta que se da en el marco de una ola de femicidios que atraviesa la sociedad argentina.


La "joda" no gustó para nada

La mayor parte de los comentarios, de hinchas de ambos clubes expresan: "Sería bueno que los identificaran (alguna cámara debe haber) y que lo investigaran también a su entorno y vida familiar. Tal vez sea un violento en su día a día. Y de no ser así, desearle que nunca su madre, hija, hermana, amiga o mujer se convierta en eso", sostiene uno de los que más aprobaciones cosechó.

"Soy del rojo a morir pero hay que reconocer que esto ya fue demasiado. Hay otras gastadas para hacer", advierte un simpatizante de quien se quedó con el duelo el domingo.