Un informático fue detenido en Paraguay y extraditado a Estados Unidos, acusado de extorsión haciendo "trabajos" a través de dos páginas de internet para recuperar amores luego de un ritual sexual.

Un informático argentino fue detenido en

Paraguay

y extraditado a

Estados Unidos

, acusado de extorsión ofreciendo servicios de brujería a través de dos páginas de Internet para recuperar amores luego de un ritual sexual.

El interesado tenía que grabar un video y mandárselo por

WhatsApp

para que el imputado hiciera su trabajo, pero en realidad, con el material en su poder, les exigía dinero para no publicar sus imágenes íntimas en las redes sociales.

Se presume que estafó a unas 200 mujeres de todo el mundo y sus "ganancias" habrían llegado al millón de dólares.

Ariel Boiteux, de 35 años, abrió en

Paraguay

las páginas, amarres-inmediatos.com y brujovip.com, donde ofrecía servicios para recuperar amores.

La fiscal de la Unidad Especializada en Delitos Informáticos, Irma Llano, aseguró que el hombre engañó, entre 2016 y 2017 a "personas de

Paraguay

, Chile, Bolivia, Perú, Costa Rica, Guatemala, México, España, Suiza, Italia y

Estados Unidos

"
.

Dos de las víctimas lo denunciaron en los

Estados Unidos

. Fue así como la jueza del Distrito Sur de California, Barbara Lynn Major, solicitó en abril la extradición y el juez de Garantías de Asunción, Miguel Tadeo Fernández, la aceptó en junio.

El imputado se había atado la boca con alambre durante una huelga de hambre para conseguir su traslado a San Diego.

La primera audiencia entre la jueza y el acusado estaba pautada para el martes, pero su abogado, Robert Rexrode, cambió la estrategia de defensa para intentar que lo declaren inimputable: pidió que el cuerpo médico penal determine si Boiteux sufrió alguna enfermedad mental al momento de extorsionar a sus víctimas que le hubiera imposibilitado comprender el daño que les estaba causando.

El litigio, entonces, en

Estados Unidos

fue suspendido hasta que los especialistas concluyan las pericias psiquiátricas.

Según la acusación de la magistrada, el detenido "instruía a los individuos a beber alcohol, recitar declaraciones sexualmente explícitas y realizar actos sexuales", luego les pedía que le enviaran "fotografías y grabaciones de los rituales" a través de

WhatsApp

y finalmente "los amenazaba con publicar ese material en Internet a menos de que pagaran dinero".

El acusado se cosió la boca para realizar una huelga de hambre.

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